Moscú, sept (SF).- Organizaciones mundiales han comenzado a preocuparse debido al estancamiento que ha tenido la devolución a los océanos de unas 100 ballenas que permanecían en cautiverio a 1,300 kilómetros al sur de la ciudad rusa de Ojotsk.

En enero de este año la ONG ambientalista Greenpeace informó que algunas de las ballenas mostraban lesiones en la piel y deterioro de las aletas, presuntamente causado por chocar con el hielo marino de los pequeños corrales en que los que aún 75 de ellas están «prisioneras».

Las ballenas salvajes nadan decenas de kilómetros todos los días, y eso las mantiene calientes, pero en pequeños corrales se enfrían.

Aunque Rusia permite la captura de ballenas con fines científicos, los expertos temen que estos cetáceos (11 ballenas asesinas -orcas- y 87 belugas) iban a ser destinados a parques temáticos o acuarios en China.

La primera liberación a mar abierto se produjo el pasado 20 de junio y sucedió tras el clamor internacional de organizaciones ambientalistas, científicos y personalidades de todo el mundo.

El actor Leonardo DiCaprio, quien desde hace tiempo se mantiene luchado por los derechos de los animales, pidió a sus fans, a través de sus redes sociales, firmar una petición para que el gobierno ruso liberara las 100 ballenas que mantenía en cautiverio desde 2018.

“Por favor, firma esta petición y únete a mí para exigir acciones contra la captura inhumana de orcas y belugas en Rusia”, escribió DiCaprio en redes sociales.

Fue así que el presidente ruso, Vladímir Putin, decidió intervenir pocos días después de que el actor compartiera la petición en línea.

«Las ballenas asesinas, por lo que sé, tienen un valor de alrededor de US$100 millones. (…) Cuando hay mucho dinero, los problemas siempre son difíciles de resolver, pero gracias a Dios, las cosas han comenzado a moverse. Esta operación tomará cerca de cuatro meses», enfatizó el mandatario ruso.

Sin embargo, prácticamente comenzando el mes de octubre, solo una veintena de las ballenas ha sido liberada y Greenpeace Rusia ha manifestado su preocupación porque, al ritmo que marcha la «excarcelación», no será posible que las 75 restantes puedan nadar libremente en los océanos antes de las tormentas de invierno, que se esperan para noviembre.

La ONG ha solicitado al Ministro de Defensa que ponga a disposición de la encomienda un barco más grande de la Armada rusa «que pueda recoger a varias docenas de ballenas de la Bahía de Srednaya y llevarlas al Mar de Okhotsk».

Sin embargo, aseguran que no hay indicios de que el Ministerio hará algo al respecto y que, por el contrario, vuelven a circular informes de planes para enviar algunas belugas a parques de entretenimiento marino en China, para que no vuelvan a pasar otro invierno enjauladas y con grandes probabilidades de morir.

A principios de este mes de septiembre, las compañías que capturaron a las ballenas fueron multadas por infringir las reglas de pesca. Una de ellas, White Whale, recibió una multa unos 28 millones de rublos (US$433.000).

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