Cairo, ago 21 (SF).- Hace unos años, un equipo de arqueólogos que limpiaba arena de una antigua tumba egipcia descubrió un grupo de jarras rotas. Una de estas contenía una misteriosa sustancia blanca solidificada, además de una tela de lienzo que seguramente sirvió para taparla.

Un nuevo análisis publicado en la revista Analytical Chemistry ofrece una respuesta al enigma: lo que encontraron durante esa excavación fue un trozo de queso de aproximadamente 3.200 años de antigüedad, uno de los especímenes sólidos más antiguos descubierto.

 

Químicos de la Universidad de Catania (Italia), dirigidos por el investigador Enrico Greco, purificaron sus componentes proteicos y los examinaron con técnicas de cromatografía líquida y espectrometría de masas. Los péptidos detectados revelaron que se trataba de un producto lácteo elaborado con leche de vaca mezclada con otra de oveja o de cabra.

Las características del tejido de lona, que indican que era adecuado para contener un sólido en lugar de un líquido, y la ausencia de otros marcadores específicos, respaldan la conclusión de que el producto lácteo era un queso sólido.

Además, otros péptidos en la muestra de alimentos sugieren que estaba contaminada con Brucella melitensis, una bacteria que causa la brucelosis, una enfermedad potencialmente mortal que se propaga de los animales a las personas, por lo general, de los productos lácteos no pasteurizados. Si se confirma el análisis preliminar del equipo, la muestra representaría la evidencia biomolecular informada más temprana de la enfermedad.

El hallazgo tuvo lugar en la tumba de Ptahmes, el alcalde de la ciudad egipcia de Memphis durante el siglo XIII a. C., que fue desenterrada inicialmente en 1885. Tras perderse bajo arenas movedizas, fue redescubierta en 2010 por un equipo de arqueólogos de la Universidad del Cairo (Egipto) que encontró los tarros rotos unos años más tarde.

Para completar el aperitivo más antiguo del mundo hay que desplazarse al norte: una región de Georgia es la cuna del vino de uva. Los fragmentos de cerámica de la crátera que contenía un vino (detectado contener trazas de ácido tartárico), de acuerdo con los arqueólogos descubridores, tienen entre 8.000 y 7.900 años.

Hasta hace poco, el considerado vino más antiguo tenía unos 7,4-7 mil años de antigüedad y correspondían a un hallazgo en una aldea neolítica en Haji Firuz Tepe en las montañas de Zagros en el territorio del Irán moderno. Los contenedores, encontrados ahí, tenían nueve litros de capacidad; seis estaban montados en el piso y por la cantidad total de lo que podrían contener, se presume que las poblaciones de aquel entonces ya habían dominado la producción del vino a mediana escala.

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