Agencias, jul 10 (SF).-  Un hombre de Michigan (EE.UU.), que durante 20 años se hizo pasar por un príncipe saudí, quedo al descubierto por un inversionista de Miami, a quien pretendía estafar, luego que lo descubriera comiendo cerdo.

Anthony Gignac, como fue identificado el hombre, es oriundo de Colombia y fue adoptado por una pareja de Michigan. Su estrepitosa caída se dio a finales del año pasado, pero recientemente salieron a la luz nuevos detalles del caso, según relata el Miami Herald.

Gignac se hacía llamar el ‘Sultán Bin Khalid Al-Saud’. Su último caso de estafa, que no se concretó, inició en marzo de 2017, cuando fingió estar interesado en invertir cientos de millones de dólares en el histórico Hotel Fontainebleau de Miami Beach, que había sido renovado y ampliado por el urbanizador Jeffrey Soffer, de la empresa Turnberry Associates.

Dos meses después, en mayo, tuvo su primer encuentro con Soffer. Fue invitado al Fountainebleau, lugar al que llegó en un Ferrari California 2016, que portaba aparentemente placas diplomáticas, aunque más tarde se reveló que las había comprado en eBay.

https://twitter.com/TheDeliaAspect/status/1016429033318420485

Gignac daba a conocer su lujoso estilo de vida en su cuenta en instagram, en la que se identificaba como princedubai_07.

Sin embargo, todo cambió en agosto del año pasado, cuando Gignac le devolvió el gesto a Soffer y lo invitó a su lujoso apartamento en la exclusiva Fisher Island, en la Bahía de Biscayne de Miami.

El falso príncipe le mostró una carta supuestamente emitida por el Bank of Dubai, que garantizaba la disponibilidad de 600 millones de dólares para invertir en el hotel y dos autos de lujo que tenía en el estacionamiento, ambos con supuestas placas diplomáticas.

Ese mismo mes, Gignac y Soffer volaron a Aspen. El empresario le regaló al falso príncipe saudí un brazalete Cartier valorado en decenas de miles de dólares.

Pero en todos esos encuentros, Soffer se percató de algo, el supuesto ‘Sultán Bin Khalid Al-Saud’ comía con naturalidad tocineta y cerdo, algo que un príncipe musulmán devoto no podía hacer.

Ante ellos, Soffer pidió a la seguridad privada del Fontainebleau seguir e investigar al ‘príncipe saudí’. Descubrieron que no era quien decía ser y que simplemente buscaba estafarlos para conseguir grandes sumas de dinero y otros beneficios materiales.

Con esa investigación, denunciaron a las autoridades federales, quienes comprobaron que se trataba de un estafador. Gignac fue arrestado en noviembre pasado cuando voló de Londres a Nueva York con un pasaporte falso.

Ahora, este hombre de 47 años espera la sentencia, prevista para agosto de este año, tras declararse culpable de robo de identidad, fraude y hacerse pasar por un funcionario extranjero.

Aunque no estafó a Soffer, ya había hecho otras negociaciones previamente en las que obtuvo millones de dólares, con los cuales compró autos Ferrari y Rolls Royce, joyas Cartier y el apartamento en Miami.

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