Alicante, oct 13 (SF).- En las elecciones regionales catalanas desde 1980 a hoy, 11 en total, siempre ganó CiU, Convergencia y Unión, liderada por Jordi Pujol hasta 2003 que dejó el mando a su pupilo Artur Mas, y lo hizo porque la única vez que el PSOE puso un candidato de altura, Pascual Maragall el mítico alcalde de Barcelona durante las Olimpiadas de 1992, éste formó gobierno con Comunistas y Esquerra Republicana de Cataluña, y pudo gobernar Cataluña durante 3 años, los únicos donde el clan de Pujol no pudo meter la mano.

En el resto de elecciones de 1980, 84, 88, 92, 95, 99, 2003, 2006 y 2010, las cifras eran muy similares, CiU el partido más votado, PSOE a poca distancia el 2º partido más votado, y luego había, a mucha distancia, 3 partidos fijos, ERC (Esquerra Republicana de Cataluña) los más fieles e inamovibles en sus postulados desde el inicio hasta el final, Comunistas, con sus diferentes marcas (Izquierda Unida, Los Verdes, etc.) y el Partido Popular que, todo hay que decirlo, nunca gozó de la simpatía de los catalanes quienes para votar derecha tenían a mano un partido cercano a la democracia cristiana pero con acentuado espíritu independentista.

A partir de 2006 aparece en escena un partido de niños bien que se llaman “Ciudadanos”, y que en las últimas elecciones de 2015 consiguen el 2º puesto y esto coincide con el desplome de PSOE en las 2 últimas votaciones y con la aparición en 2015 de Podemos, unos izquierdistas de salón que prefieren que en el estado español gobierne el PP antes de concederle con su abstención el gobierno a una coalición de PSOE/Ciudadanos.

Durante 35 años el dominio político de CiU (Pujol) en Cataluña es TOTAL, casi tantos años como los que gobernó Franco en España.

Ellos hacen, deshacen, le sacan la manteca a los diferentes presidentes estatales y, de vez en cuando, amagaban y asustaban con el fantasma de la independencia.

Desde las escuelas se distorsionaba la historia de Europa, de España y de Cataluña, pero nadie hacía nada para no ofender a aquel que les apoyaba en los presupuestos y los sostenía con sus votos en el gobierno. Sería curioso, mas bien diría que tragicómico, leer algunos libros de historia y de geografía que tienen los niños catalanes que estudiarse para poder aprobar.

La lengua castellana va desapareciendo poco a poco del territorio (la ley del péndulo, recordad lo que decía de la dictadura de Franco y la cultura catalana), a veces era difícil para familias de emigrantes poder educar a sus hijos en lengua castellana, y esa y no otra fue la razón de que Messi no quisiese convertirse en ciudadano español en Cataluña cuando jugaba como alevín en el Barcelona allá por sus 12 años de edad. Y el Gobierno catalán subvencionaba los carteles de establecimientos comerciales que estuviesen rotulados en catalán incluso le ponían pegas burocráticas a los que quisiesen poner nombres castellanos. Y a pesar de todo Cataluña es tierra de acogida, esa es una de sus grandezas y de sus misterios.

Se aprovechaba cualquier manifestación cultural para reivindicar la nación catalana, y para ello el mejor, el que mayor capacidad de convocatoria tenía era mi admirado compositor y cantante Lluis Llach, actualmente activista independentista desde dentro del gobierno catalán como veremos en capítulos siguientes del aquí y el ahora, sigo volviéndome loco oyendo las canciones de Llach, nunca diré que era un mal cantante o un mal compositor, ni renunciaré a mis gustos musicales y poéticos, pero allá él con el rumbo que libremente ha elegido, si bien le oí decir una vez que el no era independentista, como mucho era nacionalista, pero las barbaridades del poder Central (que las hubo y las hay¡¡¡) le obligaron a irse al extremo que menos imaginaba. Yo acudía a verlo interpretar sus canciones, y como yo muchos, pero también estaban los que “pasaban” de sus canciones, los que iban solo a agitar sus banderas independentistas, algo así pasa con el futbolista Piqué (marido de Shakira), la gente y, sobre todo, los medios lo han demonizado y no siempre con razón, otro tema para el “aquí y ahora”.

Luego está lo de los Paissos Catalans, que estaría bien nominado si se dijese “Países de lingüística catalana”, se trata de las 4 Provincias Catalanas (Barcelona, Tarragona, Lérida y Gerona) las 3 Valencianas (Castellón, Valencia y Alicante), las Islas Baleares, y los más lanzados incluyen lo que en su día perteneció a la corona de Aragón como el pequeño pais/principado de los Pirineos, Andorra, el Sureste de Francia, Montpellier y Perpignan, la isla de Cerdeña, Nápoles y Sicilia. Y todavía hay locos que quieren conseguir la unidad administrativa de los territorios citados.

Y ya que hablo de Andorra diré que se trata de un pequeño país que vive del turismo de esquí, de los productos libres de impuestos y de los Bancos receptores de aquellas cantidades ingentes de dinero que Pujol, su familia sanguínea y su familia política “presuntamente” roban del bolsillo de los contribuyentes españoles y catalanes.

El 16 de Enero de 1984, para aumentar los deseos independentistas, empieza a emitir TV3, la televisión de Cataluña con varias cadenas temáticas y sus correspondientes emisoras de radio, una televisión controlada por un solo partido durante 33 años, no hace falta, creo, explicar el nivel de parcialidad de la misma, la herramienta perfecta de atontamiento generalizado.

De repente en manifestaciones multitudinarias empiezan a asomar, cada vez más, los independentistas y no portan la “senyera” también llamada la cuatribarrada, bandera oficial de Cataluña, sino que empiezan a aparecer las “esteladas” copiadas de las antiguas luchas hispano americanas y con el mismo sistema de la bandera de Cuba o Puerto Rico aquí se sacan de la manga una cuatribarrada roja y amarilla con un triángulo azul y dentro del triángulo una estrella blanca, tan constitucional y tan histórica como la de los imbéciles españoles que cuando juega al fútbol el equipo nacional han puesto de moda una bandera roja y amarilla pero con la silueta en negro de un toro. El caso es que la banderita de las narices ha triunfado, y cuando lleguemos al capítulo de lo que pasa aquí y ahora las veremos por cientos, y si no oficial ya es la enseña oficiosa de la independencia catalana.

La Constitución española ha podido convivir en Cataluña con el Estatuto catalán, y todo ha sido pacífico, y muchos catalanes se sienten tan catalanes como españoles, y también viceversa, pero las posiciones empiezan a extremarse de una manera muy peligrosa, se radicalizan las posiciones, se fractura la sociedad catalana y también parte de la española, porque desde las elecciones catalanas de 2015 nada es igual ni será igual.

,,,,,, continuará…….

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