Agencias, sep 5 (SF).- Uno de los enigmas más duraderos en Francia desde los tiempos de la Ilustración, una época cuando los exploradores europeos recorrían el mundo en busca de tesoros y fama, ha sido la suerte del navegante francés Jean François Galaup, conde de La Pérouse. Más de 200 años después, ahora se puede considerar el misterio como resuelto, informa IFLScience.

La Pérouse partió desde Francia en 1785 al océano Pacífico por orden del rey Luis XVI para reconocer aquellos territorios que no hubieran sido explorados por el capitán británico James Cook.

La expedición, que constaba de 225 tripulantes a bordo de dos fragatas, rodeó el cabo de Hornos, pasó por las islas Hawái, navegó hasta Alaska, China y Rusia antes de alcanzar la bahía de Botany, en la costa sudeste de Australia.

En 1788, sus buques -el Boussole y el Astrolabe- naufragaron cerca de las Vanikoro (en las actuales Islas Salomón). Los supervivientes lograron construir una embarcación con los restos de los pecios que llegaron a la costa y zarparon esperando encontrar socorro. Fue ahí cuando sus huellas se perdieron para siempre, según se creía hasta hace poco.

La pista de la resolución del misterio llevó a la India, por muy raro que parezca. El doctor Garrick Hitchcock, antropólogo de la Universidad Nacional de Australia y coautor del revelador estudio, estaba investigando la historia del estrecho de Torres, que separa Australia de la isla de Nueva Guinea, cuando tropezó con una edición del periódico indio ‘The Madras Courier’ fechada en 1818.

En ella se hacía referencia a un marino indio, Shaik Jumaul, quien naufragó al norte de Australia y llevaba cuatro años varado en la isla de Murray, desde 1814.

El indio, quien aprendió al idioma y la cultura de los isleños, se sorprendió del hecho de que los vecinos estaban en posesión de varios alfanjes y mosquetes de fabricación no inglesa.

Estos le contaron que 30 años atrás, un buque había naufragado cerca de la isla. Parte de la tripulación alcanzó la costa, tras lo cual tuvo lugar un violento combate contra ellos, en el que solo un muchacho sobrevivió. Este fue criado por los isleños y luego se casó con una nativa.

Esta historia ha sido recogida en ‘The Journal of Pacific History’, donde se recopila cronológicamente los datos de este legendario viaje. En los registros de la expedición de La Pérouse se incluye información sobre un muchacho a bordo llamado François Mordelle. Todo apunta a que Mordelle fue el único superviviente de aquella malograda travesía, que se convirtió en el primer naufragio documentado del estrecho de Torres.

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