Santo Domingo, ago 20 (SF).- La Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (ProCompetencia) publicó un informe técnico titulado “Estudio Económico sobre las Condiciones de Competencia del mercado del Pan en la República Dominicana”, elaborado para analizar el grado de competencia del mismo.

A través de un comunicado, en dicho estudio la institución analizó las condiciones de competencia en el mercado del pan en el país, con el objetivo de evaluar el nivel de rivalidad en el sector. Para esto, se realizó una encuesta nacional de panaderías, tomando como marco muestral el Registro Nacional de Establecimientos (RNE) levantado en el año 2015 por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE).

A estos fines, se encuestaron 187 panaderías de las tres macroregiones (Norte, Sureste y Suroeste) de la geografía nacional, considerándose ocho (8) regiones, dieciséis (16) provincias y el Distrito Nacional. Además, se realizaron dos sondeos, en los que se entrevistaron 101 consumidores y 94 colmados, a fin de conocer el comportamiento de la demanda y uno de los principales canales de comercialización.

Del análisis realizado por ProCompetencia se evidenció una marcada diferencia en las preferencias de los consumidores en relación al pan de agua y pan sobado. El consumidor dominicano asume como productos diferentes el pan de agua respecto al pan sobado. No obstante, lo anterior, si bien se consideran como dos productos distintos, los mismos son considerados similares al momento de satisfacer la demanda insatisfecha de pan, en sentido general. Como sustitutos naturales del pan, ya sea el de agua o el sobado, el estudio comprobó que los consumidores asumen los víveres, especialmente el plátano.

De igual forma, se pudo constatar que los grandes oferentes de panes poseen un sistema de distribución que les permite comercializar sus productos a distintos puntos de ventas y/o zonas a nivel nacional. Asimismo, existe la percepción de que el precio de estos productos constituye una especie de precio regulado a nivel nacional por los mismos agentes oferentes de este producto, los cuales a nivel nacional están asociados en la Unión de Medianos y Pequeños Industriales de la Harina (UMPIH). Por lo que determinadas conductas, acciones o decisiones de los oferentes son susceptibles de tener un efecto a nivel nacional.

Sin embargo, el estudio evidenció que un porcentaje significativo de panaderías utiliza agua directamente del sistema pluvial para la producción de sus panes. La inversión inicial para la instalación de una panadería varía entre RD$100,000 a RD$25, 000,000, lo cual depende del tamaño y ubicación del establecimiento que se desee instalar. En caso de la salida del mercado de un agente, éste puede recuperar hasta un 50% del monto de la inversión en maquinaria.

La publicidad es baja o escasa y no suelen existir contratos de exclusividad. Además, el estudio comprobó que los agentes económicos que participan en el presente mercado operan con capacidad ociosa, por lo que ante una eventual entrada de un competidor pueden ampliar su producción a corto plazo y reducir la presión competitiva de su ingreso.

Conforme el estudio, se presume que existe intercambio de información sobre variables sensibles que reducen la rivalidad entre los agentes económicos competidores de este mercado. Esto genera un impacto negativo en el bienestar del consumidor, ya que este comportamiento tiende a distorsionar los precios del pan, las cantidades de producción, la correcta asignación de factores de producción, el tamaño, la calidad e innovación del producto.

En concreto, se estima que el impacto en el excedente del consumidor del pan de agua y sobado es negativo, debido a diversas razones que inciden en su disminución, a saber: el aumento de precios que genera una pérdida del bienestar al tener que pagar más dinero por el mismo bien.

Adicionalmente, los consumidores son perjudicados al existir una menor cantidad de bienes para elegir, una reducción de la calidad, así como una reducción del tamaño. Estos efectos pueden surgir de acuerdos anticompetitivos entre agentes económicos. El daño principal es que los consumidores se ven obligados a comprar a un precio más alto y/o una menor cantidad del producto, o se ven forzados a dejar de adquirir esos bienes. Estas acciones afectan sustancialmente a la población de menor extracto social.

Desde el punto de vista de la competencia, debido a su impacto negativo en el bienestar del consumidor, se pueden presumir: incrementos artificiales del precio del pan de agua y pan sobado, decisiones sobre el tamaño del pan de agua y pan sobado, e intercambio de información sobre la calidad y/o volumen del pan de agua y pan sobado. Estos intercambios de informaciones y decisiones sobre condiciones estratégicas entre los agentes económicos competidores en el mercado de pan distorsionan los precios, las cantidades de producción, la correcta asignación de factores de producción, el tamaño del producto, la calidad del bien y la innovación.

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