Agencias, jun 26 (SF).- Los agentes que la hallaron encadenada a una reja en una cruda jornada de invierno en Nueva York pensaban que la perra estaba desorientada o atemorizada. No reaccionaba ante los llamados. Fue luego de su traslado que descubrieron que era sorda, pero con toda la voluntad para relacionarse con sus nuevos cuidadores.

[quote_box_center]Blue, como fue bautizada por la Sociedad Americana para la Prevención de la Crueldad hacia los Animales, no reaccionaba cuando abrían su caja de transporte o ante los ladridos de otros animales. Así, los veterinarios confirmaron su sordera, y no descartaron que sea una consecuencia de abusos físicos.[/quote_box_center]

La perra recibió entrenamiento para aprender señas, que entendió en pocas semanas. Aunque no pueda escuchar cómo se llama o interpretar el tono de las indicaciones, mostró inteligencia y disposición para aprender señas específicas.

[quote_box_center]Así, la perra, de cuatro años, entendió cuándo acercarse, quedarse quieta o sentarse, entre otras indicaciones.[/quote_box_center]

[pull_quote_center]»¡Blue es muy inteligente! Esta dulce perra se acostumbrará fácilmente a cualquier hogar», indicaron desde la organización, que busca a una familia responsable que pueda cuidarla.[/pull_quote_center]

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