Sin Fronteras.- Hay gente que desde que la vez te caen mal, es una especie de alerta que te dice ¡PELIGRO, este fulano/a puede joderte! Sin embargo, uno de los principios «morales» de vivir en sociedad es darle una segunda oportunidad a las personas y quizá sea por ello que vivimos cayendo en el gancho de la traición y el engaño.

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[quote_box_center]Según lo que he vivido, esa segunda oportunidad termina pasándote una factura dolorosa que te hubieses evitado siguiendo tus instintos.[/quote_box_center]

Y como al igual que tú me ha pasado, y he tenido el chance de reflexionarlo, aquí te paso algunas de las recomendaciones que me funcionan.

La primera impresión: ¿Cómo confiar en nuestros instintos?

Si no logras hacer contacto visual, percibes una sonrisa falsa, o simplemente no te atrae, sea sexual, profesionalmente, o no sientes química, lo mejor es no forzar una relación.

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¿Qué pasa si tus instintos te dicen: «Desconfía de todos».

No porque no tengas química con mucha gente o desconfíes de todos debes cerrarte a nuevas amistades o relaciones, simplemente no te vayas a fondo con todos. Entrega si te nace y si no «Déjalo/a ir».

¿Stalker? ¿Te sale hasta en la sopa?

A veces debemos intimar con personas que entran a nuestro círculo de amistades por otros amigos o conocidos. La novia de fulano, el primo de mengano… y así nos toca coincidir, convivir, conversar… con personas que no nos agradaron la primera vez. Puede que hasta «descubramos» que esta persona no es tan mala o desagradable como nos pareció al inicio y terminemos concluyendo que podemos ser amigos/as. Ojo, date un chance para recordarte que te caía mal. Si aún así quieres darle/te la oportunidad, trata de no abrirte completamente o no perder la desconfianza. Nuestros instintos son la mejor arma para enfrentar al destino.

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