La Habana, oct 12 (SF).- El huracán Matthew dejó una estela de muerte en el Caribe, excepto en Cuba. Pese a los millonarios destrozos, la isla evitó pérdidas humanas gracias a un sistema de prevención sin mayores recursos o tecnología, pero muy efectivo.

[quote_box_center]Reconocido internacionalmente, el dispositivo cubano contra desastres combina la solidaridad con la organización y disciplina militar. Los medios que están bajo control del Estado también son activados para informar de manera ininterrumpida durante el paso de un huracán.[/quote_box_center]

Mientras Matthew dejaba casi medio millar de fallecidos en Haití, 17 en Estados Unidos y cuatro en República Dominicana, en Cuba no hubo informes de muertos o heridos.

[quote_box_center]»Cuba dispone de protocolos excepcionales, tanto en la preparación como en la implementación. Es una gestión muy organizada, y todas las medidas que se adoptan tienen como prioridad salvar vidas humanas», explica a la AFP la directora en Cuba del Programa Mundial de Alimentos (PMA), Laura Melo.[/quote_box_center]

A partir de la experiencia del huracán Flora, que dejó 1.200 muertos en 1963, la Defensa Civil realiza anualmente un ejercicio nacional contra desastres naturales, previo al comienzo de la temporada ciclónica en el Atlántico, que va del 1 de junio al 30 de noviembre.

[quote_box_center]En cada uno de los 168 municipios, la Defensa Civil moviliza al ejército, brigadas de voluntarios, responsables del partido único, de los gobiernos provinciales y locales, así como bomberos y socorristas de la Cruz Roja.[/quote_box_center]

Esta vez Cuba también contó con suerte. Inicialmente el huracán se dirigía a ciudades densamente pobladas, como Guantánamo o Santiago de Cuba, pero a última hora desvió más al este tras su paso por Haití.

Fenómenos como Matthew suelen causar daños significativos en viviendas, infraestructura vial, y en las redes de distribución de agua y energía, lo que demanda una atención casi inmediata.

[quote_box_center]En las cuatro comunidades más afectadas: Maisí, Baracoa, Imías y San Antonio del Sur, «el trabajo fue intenso y rápido, sobre todo en la limpieza de las calles y la instalación de puntos de venta de alimentos a precios regulados», detalla Joel Gómez, responsable de la ONG humanitaria Oxfam en la provincia de Guantánamo.[/quote_box_center]

Una semana después del paso de Matthew, la mayoría de vías que conectan con estas comunidades fueron reabiertas, y «el (servicio) de agua ya se comenzó a reponer y se trabaja para hacerla potable», comenta Gómez, cuya ONG es una de las pocas con representación en la isla.

[quote_box_center]Sin embargo, lo más complicado es el restablecimiento de la electricidad, sobre todo en Baracoa, donde «el 90% de la red está en el piso», agrega.[/quote_box_center]

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