Italia, sept 15 (SF).- El suicidio de una joven que luchó durante meses para que retiraran de Internet un video con sus travesuras sexuales provocó este jueves polémica e indignación en Italia, que pide el derecho al olvido por las redes.

[quote_box_center]Tiziana Cantone, una joven de 31 años, se ahorcó el martes en la casa de su tía, en Mugnano, cerca de Nápoles (sur), agobiada y humillada al haberse convertido en objeto de todo tipo de burlas sexuales.[/quote_box_center]

Todo empezó hace un año, cuando la joven despechada envió a su ex novio, así como a varias amigas, un video de ella haciendo el amor con un amante, que terminó en las redes sociales.

[quote_box_center]Casi un millón de usuarios vieron el video, que fue divulgado en Facebook y Twitter y otras plataformas inclusive en webs para solo adultos, sin que ella lo supiera.[/quote_box_center]

Avergonzada se trasladó a vivir a otra región, Toscana e intentó cambiar de identidad, sin que su pesadilla terminara.

«¿Estás filmando? Bravo», dice a su amante en el video, palabras que fueron ridiculizadas por muchos usuarios y hasta reproducidas como leyendas de camisetas y cubiertas de teléfonos y otros aparatos.

[quote_box_center]Después de una difícil batalla legal, Tiziana logró que el video fuera retirado de varios motores de búsqueda, entre ellos Facebook, que le reconoció el «derecho al olvido». [/quote_box_center]

Sin embargo, fue condenada a pagar 20.000 euros por gastos procesales, un insulto más que llevó a la joven a acabar con su vida, según varios medios italianos que han contado su calvario.

[quote_box_center]»¿Por qué estas imágenes están todavía allí? ¿Por qué podemos todavía reír y bromear sobre la chica que terminó con su vida debido a las humillaciones que sufrió?», se interrogaba este jueves en un editorial el diario napolitano «Il Mattino». [/quote_box_center]

Los fiscales de Nápoles abrieron una investigación por «inducción al suicidio» y cuatro personas están siendo investigadas, entre ellas las que colgaron el video en la red.

El reto para los jueces será determinar quiénes son los responsables directos e indirectos de su muerte.

 

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