Kansas, jun 21 (SF).- Josh Marshall tiene 28 años y vive en Kansas, Estados Unidos, junto a su pequeño de 8 años. En marzo del año pasado, a su hijo Gabriel le diagnosticaron cáncer: tenía un tumor maligno en la cabeza y no había tiempo que perder. Había que extirparlo cuanto antes.

Así sucedió. Pero la cicatriz de la operación se nota, y mucho. Eso es algo que incomoda al pequeño, que siente que recaen en él todas las miradas. «Él está bien, todo marcha bien a nueve meses de la intervención», dijo su padre a BuzzFeed.

[quote_box_center]Sin embargo, la marca que tiene en la cabeza lo hace sentir un monstruo. Por eso, Mashall tomó una amorosa decisión: se tatuó una cicatriz falsa en el mismo lugar que su hijo tiene la suya.[/quote_box_center]

[pull_quote_center]»Ahora, si alguien quiere mirar, nos mirarán a los dos», le dijo a Gabriel tras mostrarle lo que había hecho.[/pull_quote_center]

Las fotos de su tatuaje se hicieron virales porque para el Día del Padre, Marshall entró en la competencia de la Fundación Baldrick, que muestra a padres, tíos y abuelos que se raparon la cabeza en honor a los chicos que tienen cáncer, y Josh Marshall se llevó el premio al «Mejor padre pelado».

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