Brasilia, may 11 (SF).- Después de haber jugado todas las cartas que le quedaban en la manga para evitar el juicio político, el tiempo de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, parece haberse acabado y se prepara hoy para enfrentar la decisiva votación del plenario del Senado de Brasil que decidirá si suspende o no a la mandataria de su cargo por hasta 180 días.

[quote_box_center]Dilma Rousseff, acusada de cometer un «crimen de responsabilidad» por ocultar déficits del presupuesto con préstamos de bancos estatales, sería notificada el jueves sobre la decisión del Senado.[/quote_box_center]

La ex guerrillera de 68 años, que asumió el poder en 2011 y debe concluir su mandato a fines de 2018, insiste en que los gobernantes que la precedieron practicaban las mismas maniobras fiscales, que no cometió ningún delito y que es víctima de un «golpe parlamentario».

[quote_box_center]Rousseff afirma que es víctima de un «golpe parlamentario», que la falta no merece su destitución y que esta estrategia contable fue utilizada anteriormente por varios gobiernos que hoy están en la oposición.[/quote_box_center]

Sondeos y analistas coinciden en que ya hay votos más que suficientes para iniciar el juicio político a Rousseff, una medida que la apartaría de la presidencia por hasta seis meses, mientras se tramita el proceso y se llega a una sentencia definitiva.

[quote_box_center]Son necesarios 41 votos de un total de 81 senadores para que Dilma Rousseff abandone el Palacio de Planalto, sede de la presidencia, y aguarde la sentencia final en la residencia oficial.[/quote_box_center]

Si es suspendida, el vicepresidente Michel Temer, ex aliado de la mandataria y hoy su mayor enemigo, asumiría el poder de forma interina. Y si Rousseff es finalmente destituida con los votos de dos tercios del Senado, Temer finalizaría su mandato en 2018.

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