Nueva York, abr 22 (SF).- La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, denunció el viernes ante la comunidad internacional reunida en la ONU el «grave momento» que vive su país y aseguró que el pueblo «sabrá impedir cualquier retroceso» democrático, en referencia al proceso de destitución que está a punto de sacarla del poder.

[pull_quote_center]»Nuestro pueblo es un pueblo trabajador y con un gran aprecio por la libertad. Sabrá, no tengo dudas, impedir cualquier retroceso», dijo Rousseff, que quiso mostrar su agradecimiento «a todos los líderes que han expresado su solidaridad» con ella.[/pull_quote_center]

«No puedo terminar mis palabras sin mencionar el grave momento que vive Brasil», afirmó la mandataria al final de un mensaje de casi nueve minutos en el que solo dedicó unos treinta segundos a la dramática situación en su país.

[quote_box_center] «Brasil es un gran país, con una sociedad que supo vencer el autoritarismo y construir una pujante democracia», señaló Rousseff, amenazada por un juicio de destitución por presunta manipulación de las cuentas públicas y quien llegó a Nueva York el jueves por la noche.[/quote_box_center]

En su ausencia, quedó al mando de Brasil el vicepresidente centrista Temer, quien la reemplazaría si el Senado aprueba hacia mediados de mayo abrirle un juicio de destitución (impeachment), ya aprobado por la Cámara de Diputados, por presunta manipulación de las cuentas públicas.

[quote_box_center]La presidenta, amenazada con la destitución, anunció a última hora su viaje a Naciones Unidas, donde además de firmar el acuerdo sobre clima, buscará apoyos internacionales ante la situación a la que se enfrenta en casa.[/quote_box_center]

Rousseff pretende aprovechar la presencia de varios jefes de Estado y de Gobierno de otros países para denunciar que el proceso de destitución en su contra se trata de un «golpe» de Estado.

[quote_box_center]El oficialismo considera que el proceso contra la presidenta se trata de un golpe porque, según ellos, las acusaciones que lo sustentan, que se refieren a unas maniobras contables realizadas por el Gobierno para maquillar cuentas, no constituyen un delito.[/quote_box_center]

El destino de Rousseff está ahora en manos del Senado, que el próximo lunes va a instalar una comisión especial para analizar las acusaciones remitidas por la Cámara de Diputados.

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