Brasilia, abr 18 (SF).- La Cámara de Diputados de Brasil aprobó este domingo el juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff, con 367 votos a favor, 137 en contra, siete abstenciones y dos ausentes.

[quote_box_center]Con estos resultados, la discusión continuará ahora en el Senado, ente que definirá la suspensión de la mandataria de su cargo, lo que según algunas personalidades brasileñas, constituye un golpe de Estado.[/quote_box_center]

La decisión de admisibilidad del proceso en el Senado estaría a cargo de una comisión conformada por 21 miembros, que de aprobar la solicitud, pondrá a juicio de la mayoría simple (la mitad más uno) del plenario, ratificar o no la medida.

[quote_box_center]En ese caso, asumiría el poder el vicepresidente Michel Temer, inicialmente por un periodo máximo de seis meses, pero completaría el mandato hasta 2018 si los senadores declarasen finalmente culpable a Rousseff, acusada de manipulación de las cuentas públicas.[/quote_box_center]

dilma-cabeza-abajo[quote_box_center]La mandataria niega esas acusaciones, y las atribuye a una conspiración orquestada por Temer y por el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, quien a su vez está acusado por corrupción.[/quote_box_center]

En Brasilia, los miembros del PT y de movimientos sociales que seguían la votación por pantallas gigantes se retiraban abatidos, sin esperar ya un cambio de tendencia.

[pull_quote_center]»Sabemos que se puso difícil», dijo Ronaldo Pinto, un profesor de historia.[/pull_quote_center]

Del otro lado del muro de un kilómetro tendido a lo largo de la explanada de los ministerios, los partidarios del impeachment celebraban cada «sí» con fritos, aplausos, vuvuzelas y tambores.

[pull_quote_center]En Sao Paulo, sobre la avenida Paulista, donde estaba reunida la oposición, los votos por el impeachment se festejaban como si fueran goles, con bocinazos, saltos y banderas al aire.[/pull_quote_center]

El voto del domingo podría mostrar la puerta de salida al «lulismo», del expresidente Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010), figura emblemática del hoy maltrecho ciclo de gobiernos de izquierda en la región.

La crisis política brasileña es observada con preocupación por el resto del mundo, a menos de cuatro meses de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Rio.

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