Ciudad del Vaticano, abr 6 (SF).- El papa Francisco saludó en el Vaticano a Elizabeth «Lizzy» Myers, una niña estadounidense de seis años, cuyo deseo era conocer al pontífice y que padece un trastorno genético que le provocará ceguera y sordera en los próximos años.

La niña, que vive en Ohio, Estados Unidos, asistió a la audiencia general que el papa Francisco ofreció en la Plaza de San Pedro del Vaticano junto con sus padres y su hermana. Una compañía aérea turca ofreció cuatro pasajes para la familia, que decidió ir a Roma para conocer al pontífice argentino.

Lizzy Myers y su familia tuvieron asientos especiales para la audiencia general del papa el miércoles en el Vaticano y Francisco se pasó varios minutos con ella al final. El papa abrazó a la niña y colocó sus manos sobre los ojos de ésta. Ella le regaló un pedazo de meteorito.

Cortesía: AFP
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Lizzy no sabe que sufre el síndrome de Usher, que le robará la visión y el oído. Sus padres han preparado una lista de cosas que le están enseñando antes que ella deje de ver.

Su madre, Christine Myers, dijo después del encuentro con el papa que Lizzy estaba «maravillada. Tenía los ojos muy abiertos y fue un momento muy poderoso para ella».

La intención de los padres de Lizzy de cumplir el deseo de su hija y viajar al Vaticano antes de que perdiera la vista y el oído fue recogida por medios de comunicación de todo el mundo.

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