Agencias, abr 01 (SF).- El hacker colombiano Andrés Sepúlveda le contó a la revista estadounidense Bloomberg Businessweek que la noche del 1 de julio de 2012, desde su departamento en Bogotá, se dedicó a destruir pruebas que podían incriminar al presidente electo, Enrique Peña Nieto, sobre el espionaje que su equipo de campaña realizó contra los candidatos opositores.

[quote_center]Además intervino en los comicios de otros países, como Colombia, México, Panamá y Venezuela.[/quote_center]

Sepúlveda aseguró al medio que hizo agujeros a unidades flash, a discos duros, y a teléfonos celulares, luego metió todo a un microondas, y lo rompió en pedazos, con un martillo. Además, el hacker trituró documentos que estaban ya borrados en servidores alquilados de forma anónima en Rusia y Ucrania, que fueron pagados con bitcoins, una moneda virtual no regulada.

[pull_quote_center]»Mi trabajo era hacer acciones de guerra sucia y operaciones psicológicas, propaganda negra, rumores, en fin, toda la parte oscura de la política que nadie sabe que existe, pero que todos ven», indica el hacker colombiano en una extensa entrevista con la revista estadounidense.[/pull_quote_center]

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[quote_box_center]Sepúlveda, que cumple una condena de diez años de cárcel en su país, explica que ayudó a manipular las elecciones de nueve países de Latinoamérica mediante el robo de datos, la instalación de programas malignos (malware) y la creación de burlas en las redes sociales.[/quote_box_center]

El pirata informático, de 31 años e ideológicamente cercano a la derecha, dice haber viajado durante ocho años a través del continente americano manipulando las principales campañas políticas.

[quote_box_center]En su entrevista con Bloomberg Businessweek, Sepúlveda asegura que el trabajo realizado para la campaña de Peña Nieto fue de lejos «el más complejo» que hizo y que costó 600.000 dólares.[/quote_box_center]

Con el fin de ayudar a Peña Nieto a obtener la victoria, Sepúlveda supuestamente encabezó un equipo de seis hackers que robaron estrategias de campaña, manipularon redes sociales para crear falso entusiasmo e instalaron spyware (programa informático espía) en las sedes de campaña de la oposición.

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