La Habana, mar 22 (SF).- Con la llegada de Barack Obama a La Habana, la primera de un mandatario estadounidense a Cuba en 88 años, se marca un momento histórico cargado de simbolismos.

[quote_box_center]Y es que una de las primeras cosas que hizo Obama tras pisar suelo cubano fue reunirse con la jerarquía católica criolla. El encuentro con el cardenal Jaime Ortega tiene relevancia, ya que la Iglesia estuvo marginada durante décadas y ahora se ha convertido en un intermediario en las relaciones, tras las visitas de tres Papas.[/quote_box_center]

Por otro lado, este lunes luego de depositar una ofrenda floral, el jefe de Estado norteamericano se reunió con su homólogo cubano Raúl Castro. En el encuentro se habló sobre acuerdos bilaterales en materia de salud, educación, tecnología, telecomunicaciones, agricultura y seguridad ciudadana.

[quote_box_center]Otro simbolismo es el encuentro con representantes del sector privado en una clara señal de apoyo a la apertura económica que el líder estadounidense quiere enviar con su visita. El Gobierno local ha abierto en los últimos años varios espacios para la iniciativa privada, tras décadas de monopolio estatal.[/quote_box_center]

Obama pronunciará este martes un discurso en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, ubicado a unos metros del antiguo Capitolio en el centro de ciudad. Grandes expectativas generan las palabras que Obama pueda dedicar a hablar de la situación de los derechos humanos en Cuba.

El Gobierno estadounidense espera que la intervención sea retransmitida por la televisión estatal cubana. “Este es un discurso para el pueblo cubano. Los cubanos quieren oír lo que el presidente tiene que decir”, dijo el asesor de la Casa Blanca Ben Rhodes, quien aseguró que el Gobierno cubano no ha puesto, de momento, ninguna objeción a la transmisión televisiva.

[pull_quote_center]El mandatario también se tomará un tiempo para reunirse con disidentes en la embajada estadounidense.[/pull_quote_center]

Finalmente la visita la cerrará con un partido amistoso de béisbol entre el equipo de los Tampa Bay Rays, de Florida, y la selección nacional cubana. El encuentro se jugará en el emblemático Estadio Latinoamericano, remozado especialmente para la ocasión. La afición espera que tras este suceso, las Grandes Ligas estrechen relaciones con los deportistas cubanos residentes en la isla.

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