Brasilia, mar 17 (SF).- La divulgación de conversaciones telefónicas de Luiz Inácio Lula da Silva, grabadas legalmente y una de las cuales sugiere que la presidenta Dilma Rousseff intervino para evitar una posible detención del exmandatario, agravando así la delicada crisis política en Brasil.

[quote_box_center]En la conversación telefónica, Rousseff le dice a Lula da Silva, investigado por sospechas de enriquecimiento ilícito, blanqueo de dinero y falsificación de documentos, que le envió con un mensajero un documento con su nombramiento como ministro de la Presidencia para que lo usara «en caso de necesidad».[/quote_box_center]

[pull_quote_center]»Estoy mandándote a Bessias junto con el papel, para que puedas tenerlo y usarlo en caso de necesidad, que es el término de la posesión», afirma Rousseff en su conversación con Lula da Silva.[/pull_quote_center]

La conversación, según diferentes analistas, dejó traslucir que ambos están preocupados con la posibilidad de que algún juez ordene la detención preventiva de Lula antes de que el exmandatario sea investido como ministro el próximo martes, cuando obtendrá fuero privilegiado y solo podrá ser juzgado por la Corte Suprema.

Cortesía: Reuters
Cortesía: Reuters

[quote_box_center]La divulgación de los explosivos audios provocó un auténtico terremoto político: el Partido Republicano anunció que abandona la alianza oficialista, la Cámara baja adelantó que retomará el trámite para un eventual juicio político contra Rousseff, la oposición exigió a gritos su renuncia y en las calles cientos de personas se manifestaron reivindicando la detención de Lula.[/quote_box_center]

Las grabaciones fueron autorizadas por el juez Sergio Moro, que investiga la posible implicación de Lula en el escándalo de corrupción de la petrolera Petrobras y quien decidió levantar el secreto de las escuchas luego de que, tras ser nombrado ayer ministro, el ex jefe de Estado obtuviera fuero privilegiado.

[quote_box_center]Moro levantó el sigilo de las escuchas en las líneas telefónicas de Lula luego de que Rousseff anunciara su nombramiento como titular del influyente Ministerio de la Presidencia.[/quote_box_center]

Como el cargo de ministro le otorga al exjefe de Estado fuero privilegiado, Moro tendrá que trasladar todo el proceso contra el exmandatario al Supremo Tribunal Federal, la máxima corte del país.

[quote_box_center]La jefa de Estado, en una rueda de prensa que concedió para defender el nombramiento, insistió en negar que su decisión busque blindar judicialmente a Lula y librarlo de los procesos que enfrenta en la Justicia y dijo que las investigaciones proseguirán, pero en otra instancia.[/quote_box_center]

«El cambio de instancia no significa que ya no será investigado. Significa que la Fiscalía y la Policía seguirán la investigación pero que el juez será la máxima corte. Por detrás de la afirmación de que el cambio de instancia es para esconderse sólo puede verse una desconfianza de la oposición con respecto a la corte suprema ¿Es eso que la oposición quiere decir (que la corte) no es confiable?», preguntó.

De acuerdo con la mandataria, creer que la investigación del juez Moro es mejor que la de la Corte Suprema es invertir la jerarquía de la justicia.

Cortesía: AFP
Cortesía: AFP

[quote_box_center]En las calles, los mismos movimientos sociales que el domingo movilizaron a 3.6 millones de brasileños en protestas contra el Gobierno consiguieron en pocas horas reunir a cientos de manifestantes en algunas ciudades para exigir la renuncia de Rousseff y la detención de Lula.[/quote_box_center]

En una rueda de prensa el abogado de Lula, Cristiano Zanin Martins, afirmó que la intención del juez al autorizar la divulgación de las escuchas fue generar una “convulsión social”.

Según el abogado, Moro fue arbitrario al levantar el secreto en momentos en que el proceso ya no es de su competencia. Moro tendrá que trasladar todo el proceso al Tribunal Supremo Federal, la máxima corte del país y en la que, según analistas, las decisiones son más lentas.

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