Agencias, mar 14 (SF).- La joven nadadora Yusra Mardini, de 17 años, tuvo que huir de Siria tras el estallido de la guerra junto a su hermana mayor, mientras que su padre, desde Jordania pagaba 9.000 euros a unos traficantes de personas para que le incluyeran en un bote inflable que se dirigía a Europa.

[quote_box_center]Luego de un mes de haber huido de Damasco y tras haber dejado atrás Beirut y Estambul, la joven de apenas 17 años, quien formaba parte de la selección nacional de natación, se encontraba junto a Sarah, tres años mayor que ella, a bordo de una precaria embarcación que las llevaría junto a otras 18 personas a las costas de Grecia.[/quote_box_center]

Sin embargo, durante el viaje, el motor de la barca se averió y las olas comenzaron a llenarla de agua, por lo que Yusra y su hermana Sarah se sumergieron en el agua del mar Mediterráneo para nadar hasta Europa, con la ayuda de unas sogas que les sirvieron como tirantes.

[quote_box_center]Sin miedo y con la esperanza de llegar a tierra, Yusra y su hermana nadaron durante tres horas y media, hasta que llegaron a Grecia donde tomaron un tren a Alemania. Allí se instalaron en un campo de refugiados en el que Yusra contó que sabía nadar, por lo que el club de natación Spandau 04 de Berlín contactó con ella.[/quote_box_center]

Tras semanas de entrenamiento en este club deportivo, el pasado 28 de enero de 2016 el Comité Olímpico Internacional (COI) anunció que los atletas refugiados participarían de los Juegos bajo la bandera Olímpica. Por ello, la joven siria ha sido la persona escogida para llevar la bandera de esta delegación.

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