Brasilia, mar 13 (SF).- Miles de personas se concentraron desde las primeras horas de este domingo en decenas de ciudades de Brasil para participar en una jornada nacional de protesta, en las que será exigida la renuncia o destitución de la presidenta, Dilma Rousseff.

[quote_box_center]Los manifestantes teñían las calles con el color amarillo y verde de la camiseta de la selección de fútbol de Brasil durante una jornada de protesta que se extenderá en más de 400 ciudades y que por primera vez es apoyada explícitamente por partidos de la oposición.[/quote_box_center]

En Rio de Janeiro, que será la sede de los Juegos Olímpicos en agosto, una ola de personas se apiñaba junto a las playas de Copacabana, en una escena que se ha vuelto usual desde que eclosionó la crisis económica y política que sacude a la potencia emergente.

[quote_box_center]Las tensiones políticas pusieron a Rousseff frente a un potencial juicio político que podría terminar anticipadamente su mandato, previsto hasta 2018. Y la adhesión a las protestas de este domingo es considerada clave para dar combustible a ese proceso que está en ciernes en el Congreso.[/quote_box_center]

Las estimaciones previas daban cuenta de que más de un millón de brasileños dejarán retratado su descontento en las calles del país, que estarán vigiladas por una operación policial reforzada. “Tenemos que deshacernos de Dilma, del PT, todos ellos. Ya no es más su tiempo”, dijo Maria do Carme, de 73 años, portando una bandera nacional en Rio.

[quote_box_center]En Brasilia, en la explanada central que conduce al Congreso, miles de manifestantes se agrupaban en torno a los camiones desde donde los organizadores arengan a la multitud con consignas antigobierno.[/quote_box_center]

La conducción forzada del expresidente Luiz Inacio Lula da Silva para declarar ante la policía por la “Operación Lava Jato” (lavadero de autos), que descubrió una trama de sobornos en Petrobras para financiar partidos políticos, recalentó el clima político y los dirigentes mostraron su preocupación por la posibilidad de que haya violencia.

Rousseff pidió calma y respeto en la víspera y el PT pidió a su militancia que se abstenga de manifestar para evitar choques.

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