Por Vianco Martínez

Bajó radiante, como una diosa de la mañana vestida de luz, y de inmediato se puso a contar su relación con la tierra mojada y con la lluvia. ”Llovía mucho en Costa Rica, y yo veía la lluvia caer desde mi infancia, y aun guardo en la memoria de mis sentidos el olor a tierra mojada, que es distinto en todos los lugares del mundo”.

Poeta en cuatro idiomas, traductora y economista de profesión, Zingonia Zingone nació en Inglaterra, de padres italianos, pasó su infancia en Costa Rica y vivió en la Nicaragua postrevolucionaria. La errancia de su vida está metida en la errancia de sus versos.

Es autora de una novela en italiano –Il velo-, cuatro libros de poesía en español -Máscara del delirio, CosmoAgonía, Equilibrista del olvido y Las tentaciones de la luz, este último de próxima publicación- y Los naufragios del desierto, un libro terriblemente hermoso y de difícil catalogación.

Poseída por la magia de Baudelaire y los poetas malditos del siglo XIX francés, escribió un racimo de poemas en ese idioma -Petit Cahier du Grand Mirage- que será publicado por Éditions de la Margeride.

Dos de sus poemarios fueron traducidos a dos de los veintidós idiomas oficiales de la India: el kannada, lengua oficial de Karnataka, uno de los cuatro estados del sur de la India, y el marathi, un idioma milenario derivado del sanscrito, la lengua de los brahmanes.

La escritora vino a Santo Domingo a participar en el Foro Internacional de Poesía organizado por el poeta y gestor cultural Mateo Morrison y sus amigos.

Zingonia Carga en sus ojos una cordillera pintada de almendra, que combina con el color de las tardes de su errancia por el mundo, y casi siempre viste de blanco.

[quote_box_center]¿Porque siempre viste de blanco?[/quote_box_center]
Generalmente me visto de forma monocromática cuando leo mis poemas frente a un público, para que la atención se concentre en la palabra y no en la persona. Este concepto lo desarrollé analizando el efecto que me produce la arquitectura renacentista florentina, que es austera pero luminosa; nace del pensamiento de los monjes cistercienses, y se basa en el uso de materiales básicos (madera, barro, hierro, piedra). Su sobriedad calurosa permite escuchar los propios pensamientos sin interferencias. En un ambiete barroco, por ejemplo, yo me siento invadida por los elementos arquitectónicos y decorativos, y me es más difícil escucharme a mí misma.

[quote_box_center]¿Siendo una ciudad hecha de contrastes y de asombros, qué han visto sus ojos de poeta en Santo Domingo?[/quote_box_center]

Podría empezar diciéndote que yo viví en Nicaragua, que como República Dominicana es un país de muchos contrastes y fuentes de asombro. También he ido mucho a la India -casi todos los años en los últimos seis años- y allí los contrastes son fuertes y numerosos, y la maravilla es continua. No es casualidad que en estos tres países se sienta mucho la presencia de la poesía. La necesidad de poesía. Esa es una de las cosas que observé, sobre todo el interés popular por la poesía. Eso es algo que, por ejemplo en mi país, en este momento histórico no se da.

La ciudad de Santo Domingo me encanta. Sobre todo la ciudad colonial y el malecón. Claro, esta vez vi bastante basura en el mar, y eso me duele. Estuve recorriendo el malecón y observando que la gente lanza al agua las cosas en forma indiscriminada. Eso está muy mal. Se habla mucho de las algas, como si fueran una plaga que aleja a los turistas, pero a lo mejor es una defensa del mar frente a tanta suciedad…

He visto que este es un país muy bello. También he estado en Jarabacoa, en Puerto Plata, y en Santiago. El recuerdo que yo me llevo cada vez que vengo es de un país de mucho sol, mucha alegría, y que a pesar de las desigualdades, la mirada de la gente no expresa ni tristeza ni nostalgia. Obviamente, la música, el ron y el clima contribuyen en mantener a la gente alegre. Por eso digo que hay poesía en el aire.

[quote_box_center]Dice Derek Walcott que se nace poeta por un instinto del ritmo ¿Usted nació poeta o se hizo poeta?[/quote_box_center]

Continuará…

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