Agencias, ene 10 (SF).- El misterio por la muerte de Adolf Hitler atrae desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. La versión más aceptada hablaba de su suicidio, pero los documentos desclasificados recientemente por el FBI permiten llegar a nuevas conclusiones.

[pull_quote_center]El líder de la Alemania nazi y su amante Eva Braun no se suicidaron en su búnker como se creía anteriormente, sino que huyeron a las soleadas Islas Canarias, España, afirma un grupo de investigadores según información del portal británico ‘The Mirror’.[/pull_quote_center]

El genocida habría utilizado dobles para montar la escena del crimen con cuerpos similares a los de él y su amante, para luego fugarse por medio de túneles hasta el aeropuerto de Tempelhof en Berlín con destino a Tenerife, afirmó el veterano agente de la CIA, Bob Baer, que accedió a 700 fojas desclasificadas.

[pull_quote_center]Tras estudiar decenas de archivos del FBI recientemente desclasificados, los expertos llegaron a la sorprendente conclusión de que Hitler fingió su propia muerte. “La narrativa que el Gobierno (de EE.UU.) nos da es una mentira si nos fijamos en los archivos”, asegura Bob Baer, un agente veterano de la CIA.[/pull_quote_center]

Los expertos encontraron entre los documentos del FBI que el presunto cuerpo de Hitler hallado por las tropas soviéticas era unos 12 centímetros más pequeño que su estatura real. Además, el agujero en el cráneo producto de la bala era más pequeño del que debía haber sido.

[pull_quote_center]“Lo que estamos haciendo es volver a examinar la historia, la historia que pensamos se resolvió con la muerte de Hitler en el búnker, pero no tenemos ninguna prueba de esta versión”, agregó.[/pull_quote_center]

[pull_quote_center]»Lo que sí sabemos, de pruebas, es que Hitler y Braun tenían dobles, con los que podían haber montado una perfecta escena del crimen», manifestó Cencich. Y añadió: «La aceptada versión de que Hitler se suicidó es ambigua».[/pull_quote_center]

Por su parte, el exinvestigador de crímenes de guerra de la ONU John Cencich, sugiere que el dictador nazi pasó un tiempo en las Islas Canarias, en Tenerife, antes de trasladarse finalmente a Argentina.

 

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