Ciudad del Vaticano, ene 10 (SF).- El papa Francisco condena firmemente la corrupción, porque dice que no es un pecado más, y rechaza que los homosexuales sean marginados por la Iglesia Católica en el primer libro-entrevista sobre el pontífice que se publica el martes.

[quote_box_center]El volumen, que lleva por título «El nombre de Dios es misericordia» y ha sido escrito por el vaticanista Andrea Tornielli, se publicará en más de 80 países, entre ellos España, aunque hoy los medios italianos difunden ya algunos extractos.[/quote_box_center]

Respecto a la corrupción, critica con firmeza, como ya ha hecho en reiteradas ocasiones a lo largo de su pontificado, a las personas que cometen este delito.

[pull_quote_center]»Hay que hacer una diferencia entre el pecador y el corrupto. El primero reconoce con humildad ser pecador y pide continuamente el perdón para poderse levantar, mientras que el corrupto es elevado a sistema, se convierte en un hábito mental, en un modo de vida», expone.[/pull_quote_center]

Según Francisco, «el corrupto es quien peca, no se arrepiente y finge ser cristiano; quien se lamenta por la escasa seguridad en las calles, pero después engaña al Estado evadiendo impuestos. Con su doble vida, escandaliza».

[pull_quote_center]»No es fácil para un corrupto salir de esta condición para realizar una reflexión interior. Generalmente, el Señor lo salva a través de grandes pruebas de vida, situaciones que no pueden evitar (…). Hay que repetirlo: pecadores sí, corruptos no», insiste.[/pull_quote_center]

En relación a los homosexuales, afirma que no deben ser marginados y recuerda sus palabras pronunciadas en el vuelo de regreso de Brasil a Roma en 2013 cuando dijo: «Si una persona es gay, busca el señor y tiene buena voluntad ¿quién soy yo para juzgarle?».

[pull_quote_center]»Parafraseé entonces de memoria el Catecismo de la Iglesia Católica, donde se explica que estas personas deben ser tratadas con delicadeza y no deben ser marginadas», apunta.[/pull_quote_center]

[pull_quote_center]»Sobre todo me gusta que se hable de ‘personas homosexuales’, porque primero está la persona, con su dignidad. La persona no es solo definida por su tendencia sexual: No olvidemos que somos todos criaturas amadas por Dios, destinatarias de su infinito amor», prosigue.[/pull_quote_center]

Pero no solo se refiere a estos dos asuntos, sino que Bergoglio reflexiona también sobre la situación en la que se encuentran los divorciados vueltos a casar, los procesos de nulidad matrimonial o los presos que cumplen condena en las cárceles.

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