Reino Unido, ene 6 (SF).- Un nuevo estudio clínico anunciado hoy en el Reino Unido comprobará si el ejercicio físico puede ayudar a los hombres a combatir el cáncer de próstata y mejorar su esperanza de vida.

[quote_box_center]El ensayo, llevado a cabo por investigadores de la universidad inglesa de Sheffield, parte de la idea de que el deporte mejora la salud general y la calidad de vida, por lo que podría ayudar a frenar el crecimiento de células cancerígenas.[/quote_box_center]

El equipo investigador, apoyado por la fundación contra el cáncer Cancer Research UK, hará un seguimiento durante doce meses a 50 hombres diagnosticados con cáncer de próstata localizado.

[quote_box_center]Durante este periodo, algunos de ellos realizarán sesiones aeróbicas semanales supervisadas, mientras que el resto de los voluntarios recibirá únicamente información sobre los beneficios del deporte.[/quote_box_center]

Los investigadores examinarán a estos hombres a lo largo de este periodo y comprobarán sus niveles sanguíneos del antígeno prostático específico, una proteína producida por las células prostáticas cuya presencia ayuda a comprobar si el tumor está creciendo.

[quote_box_center]Si los resultados son alentadores, con una reducción de los niveles de la proteína, el equipo espera llevar a cabo un ensayo a mayor escala dentro de un año y determinar si el ejercicio puede ser un tratamiento que se ofrezca en el Servicio Nacional de Salud (NHS).[/quote_box_center]

El director del estudio, Liam Bourke, apuntó que los datos sugieren que el ejercicio puede resultar beneficioso para regular el crecimiento de las células cancerígenas, reparar el ADN y evitar la extensión del cáncer.

[pull_quote_center]»Se basa en lo que ya sabemos y es el primer paso hacia el descubrimiento de si la actividad física podría ser un tratamiento efectivo y práctico del NHS para el cáncer de próstata localizado», explicó.[/pull_quote_center]

El cáncer de próstata es una de las formas más comunes de cáncer entre hombres, con 43.400 pacientes diagnosticados cada año y en torno a 10.800 casos de muerte en el Reino Unido.

Los tratamientos actuales contra esta enfermedad incluyen la intervención quirúrgica y la radioterapia, pero ambas acarrean riesgos y efectos secundarios.

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