California, oct 5 (SF).- El gobernador Jerry Brown firmó este lunes la ley que legaliza que los doctores prescriban una dosis letal de medicamentos para los pacientes desahuciados o en etapa terminal. California es el quinto estado de Estados Unidos en permitir la muerte asistida.

El gobernador Jerry Brown, católico y de formación jesuita, después de un debate profundamente personal y emotivo en el que participaron muchas personas, incluyendo un obispo católico y dos médicos de Brown, escribió una reflexión al firma la ley en la que indica que él no sabe qué haría si enfrenta una decisión de este tipo al final de su vida, pero que prefiere dejar que las personas tomen sus propias decisiones.

muerte-asistida[quote_box_center]“He considerado las perspectivas teológicas y religiosas que cualquier intento de acortar la vida de uno es un pecado”, escribió el gobernador. Sin embargo, lo que hay considerar es “si el estado de California debería de continuar penalizando a una persona que se está muriendo que quiere terminar con su vida, sin importar qué tan grande su sufrimiento” sostuvo Brown.[/quote_box_center]

“Esta es la victoria más grande para el movimiento de muerte con dignidad desde que Oregon aprobó la primera ley de este tipo en el país, hace casi dos décadas”, dijo Barbara Coombs Lee, presidenta de la organización Compassion & Choices que promovió la iniciativa ante el congreso estatal.

La medida de California llega después de que al menos dos decenas de estados introdujeron este año proyectos de ley para ayudar a morir, aunque las medidas han quedado paralizadas casi en todos lados.

brittany-maynard-muerte-asistida[quote_box_center]La iniciativa de ley fue aprobada el 11 de septiembre después de que versiones previas fueran rechazadas este año, y mientras se destacaba el caso de Brittany Maynard, una californiana de 29 años con cáncer cerebral que decidió mudarse a Oregon para poder terminar con su vida.[/quote_box_center]

Los que se oponen dicen que la medida legaliza el suicidio prematuro, pero los que la apoyan consideran esta comparación desmedida porque aplica a las personas con facultades mentales plenas que tengan una enfermedad terminal y no a aquellos que están deprimidos o incapacitados.

La ley ordena que el paciente sea capaz de tomar el medicamento por sí solo y que dos médicos lo autoricen.

Los grupos religiosos y defensores de las personas con discapacidad se opusieron a la medida, ya que consideran que va contra la voluntad de Dios y pone a los enfermos terminales en riesgo de tener una muerte coaccionada.

La iniciativa fue retomada como parte de un periodo de sesiones especial que buscaba solucionar la falta de financiamiento en el programa estatal de salud para los pobres. El gobierno había criticado esta acción para saltarse el proceso acostumbrado.

Además de que el paciente deberá de gozar de facultades mentales plenas, de ser capaz de tomar el medicamento por sí solo y que dos médicos lo autoricen, el enfermo deberá presentar varias peticiones por escrito y al menos dos testigos, y uno de ellos no debe ser familiar.

 

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