Puerto Plata, (SF).- Algunas regiones de la provincia de Puerto Plata, que otrora se consideraron importantes polos turísticos del país, hoy despuntan como destinos de turismo sexual.

Unos 240 kilómetros separan al puertoplateño pueblo de Sosúa de la capital dominicana; otros 14 kilómetros habría que recorrer para llegar a Cabarete.

Ambas ciudades son conocidas internacionalmente por sus playas de aguas cristalinas y oleaje perfecto para deportes como velas, windsurf y kitesurf. También resaltan parques temáticos, cuevas y montañas.

Pese a tantos atractivos, pocas son las familias nacionales o foráneas que están eligiendo estos destinos para vacacionar, sobre todo en Sosúa.

Desde la década del ´90 del pasado siglo, redes inescrupulosas han promocionado ambos pueblos a través del internet como un paraíso para adultos donde las fantasías se hacen realidad, ofreciendo a sus clientes, de esta forma, los servicios de jóvenes que están dispuestas a saciar sus apetitos sexuales.

[quote_box_left]Se calcula que cada noche más de 1,000 mujeres y hombres, incluso sin haber alcanzado la mayoría de edad, salen a las calles o a la playa a cobrar por placeres sexuales.[/quote_box_left]

Destacan que una buena parte de estas trabajadoras sexuales son nacionales haitianas, o féminas de otras regiones del país que viajan semanalmente a Sosúa y Cabarete a buscarse lo que ellas denominan “el pan nuestro de cada día”.

Según el Código Penal Dominicano, en nuestro país no está castigada la prostitución, sino el proxenetismo. El artículo 334 de la ley 24-97, en sus numerales 1 y 2, destaca que “Será considerado proxeneta todo aquel que ayude o encubra la prostitución o se beneficie de ella”.

Amparándose en que no pueden ser recriminadas, estas mujeres están a plena luz del día o en la noche ofreciendo sus placeres por tarifas que fluctúan entre 1,500 y 4,000 pesos, dependiendo de la cantidad de eyaculaciones, y de si el sexo es oral, anal o vaginal, a solo una persona o en grupo.

Haciendo un cálculo frío, estas trabajadoras sexuales podrían ganar unos 5,000 pesos por día como promedio, si es temporada alta en el país.

Pero a pesar de laborar unos seis días a la semana no en pocas ocasiones ellas reciben una ínfima parte de la suma recibida.
Sin embargo, detrás de la aparente falta de pudor, el maquillaje, los tacones y vestidos cortos, se esconden desgarradoras historias de abusos sexuales y extorsión.

Muchas de estas “Caminadoras”, como también se les conoce, han perdido su inocencia y virginidad prematuramente, a veces obligadas por la necesidad de sacar de la pobreza a sus familias.

[quote_box_right]Las trabajadoras sexuales son de las que más se protegen entre las personas sexualmente activas, según ONUSIDA.[/quote_box_right]

Aunque las estadísticas no reflejan claramente la edad en que estas personas, en su mayoría mujeres, comienzan a prostituirse, el período promedio en que ejercen es entre los 18 y 30 años.

Aunque parezca paradójico en ese mundo de aparente desenfreno, según el Programa de las Naciones Unidas para el VIH y el SIDA, en las personas sexualmente activas las trabajadoras sexuales son de las que más se protegen.

En Sosua y Cabarete se ubican varios restaurantes y cafeterías internacionales, así como escuelas que imparten docencia a menores de diferentes procedencias debido a los asentamientos que han hecho en la zona nacionales alemanes, canadienses, y franceses; pero ahora mismo el flujo de turistas que visitan estas comunidades va más allá de esos países.

¿Es RD un destino para el turismo sexual?

Sosúa es un municipio eminentemente turístico. En la década del ’90 contaba con 73 hoteles y unas 5,000 habitaciones. Sin embargo, con los años el turismo de la Costa Norte comenzó a descender y muchos de los propietarios se vieron obligados a cerrar sus puertas o cambiar la forma de hacer negocio.

No son pocos los que aseguran que esta situación estuvo directamente relacionada con la proliferación de la prostitución en la zona.

Tras el cierre de más de 7,000 habitaciones en toda la región norte, unas 11,000 personas perdieron sus empleos según datos del Ministerio del Turismo. Esto provocó que se incrementaran nuevas formas de trabajo como los comerciantes, prostitutas y taxistas.

[quote_box_center]Hay quienes aseguran que sin el trabajo sexual ya no se podría vivir en estas comunidades debido a que se han convertido en la principal fuente de sustento de miles de familias, sumidas en la pobreza.[/quote_box_center]

Señalan además las adolescentes van creciendo con la idea de que esa debe ser su fuente de trabajo. En algunos de los casos son los progenitores quienes les “negocian” su “primera vez”.

Existe incluso la intención de crear algo así como una «zona rosa» alejada del centro del pueblo, para concentrar y «sindicalizar» a todo los trabajadores sexuales.

No se hacen esperar los detractores de esta idea, que incluso ha sido expuesta en el Congreso Nacional. Señalan que con esta opción no se erradicaría el descrédito de las zonas como áreas de esparcimiento sano.

¿Podrían haber redes detrás de esta situación?

De su lado, las autoridades han incrementado la presencia policial, han aumentado, hasta cierto punto, los sometimientos a la acción de la justicia, y han comenzado a realizar una serie de actividades culturales en el área, como contraparte de la dura realidad que allí se vive.

¿Qué se debe hacer para recuperar el polo turístico de Puerto Plata, y en particular de las regiones de Sosúa y Cabarete?

Quizás si se elaborara una agenda común de todos los actores involucrados, se aplicaran políticas de turismo sostenible, sustentable y amigable con el medio ambiente, se mejoraran los servicios, se implementaran mecanismos de control para la prostitución y sus afines, y se elaborara un buen plan de marketing internacional que resalte los atractivos, la belleza y bondades de estas zona turísticas y de su gente, otro gallo cantaría.

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