Santo Domingo, jul 10 (SF).- A lo largo de los siglos, la sociedad ha considerado que el control de la natalidad es una responsabilidad exclusiva de la mujer y ha sido para ella para quien se han inventado la mayoría de los métodos anticonceptivos: píldora, DIU, diafragma, anillo vaginal, parches.

Los hombres son los gran excluidos en temas de anticoncepción; sólo tienen dos formas de hacerlo: o se someten a una operación quirúrgica (vasectomía) o usan preservativo. La esterilización masculina no es un método considerado por nuestros hombres; solo el 0.2% de la población estudiada en Endesa 2013, ha recurrido a ella.

A pesar de los avances a la hora de considerar las mujeres como sujetas de derechos, las féminas incursionan el espacio público, pero los hombres, en general, no logran involucrarse en las tareas del hogar, incluso les cuesta considerar el sexo seguro un asunto de dos.

Cuando se trata de hablar o elegir qué anticonceptivo usar para no tener descendencia o posponerla, delegan en la mujer y dejan que sea ella quien asuma la responsabilidad.

Endesa 2013 reporta que el 2.6% de la población en nuestro país utiliza preservativo masculino. La falta de información es un medio de cultivo para florecer los mitos. Mitos que ponen en peligro la vida.

La historia se escribe según quien la cuente. Los jóvenes van con prisas. Quieren un sexo sin complicaciones y buscan el placer de forma rápida. Preguntarle a la muchacha, sacar el tema del condón, aparte de buscarlo, comprarlo y ponérselo es algo que requiere tiempo y recursos. Y no están dispuestos. En el momento del coito todo resulta rápido y placentero, las consecuencias vienen luego. La juventud tiene el pensamiento fantástico de que a ellos o ellas no les va a pasar.

Los adultos consideran que con el preservativo no sienten lo mismo y les parece un obstáculo en el momento del sexo. En definitiva, les quita la emoción y les da temor de perder la erección en ese instante. Por la alta prevalencia del VIH en parejas heterosexuales, el uso del preservativo debería de ser incentivado.
Los varones se fían de las mujeres, deleguen en ella el cuidado de sus genitales, cuerpo y posible descendencia. Consideran que los anticonceptivos no va con ellos, es una obligación de las mujeres.

La introducción de anticonceptivos hormonales masculinos se ha visto dilatada por los efectos secundarios. Mientras no llega la esperada “píldora masculina”, para impedir la formación de espermatozoides; la gestación, el parto y la crianza de los hijos e hijas es todavía desigual.

LILLIAN-FONDEUR

Por: Dra. Lilliam Fondeur

@lilliamfondeur

www.lilliamfondeur.com

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