Moscú, abr 7 (SF).- El presidente cubano, Raúl Castro, se reunió  en Moscú con el primer ministro Dimitri Medvedev, en una visita que refleja el acercamiento de Cuba con Rusia, heredera de su antiguo aliado soviético.

Castro llegó el martes a la capital rusa, invitado a asistir el 9 de mayo a la conmemoración del fin de la II Guerra Mundial  y la victoria de los soviéticos y aliados sobre la Alemania nazi.

El presidente cubano, que realiza su tercera visita oficial a Rusia, es el primero en llegar de los invitados del Kremlin a los actos con motivo del 70º aniversario de este triunfo.

Con motivo de este viaje, que coincide con el del presidente de la Duma (cámara baja del Parlamento), Serguei Narishkin, a La Habana, Castro celebrará además el 55 aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas de la isla con Moscú.

El presidente cubano está acompañado por su ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, y por el titular de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, Leopoldo Cintra, según un comunicado de la diplomacia cubana.

La entrevista de Castro con Medvedev tiene como objetivo conversar sobre las “perspectivas de acercamiento ruso-cubano”.

Sin embargo, nada se ha informado sobre una eventual entrevista entre el presidente cubano y su homólogo ruso Vladimir Putin antes del desfile militar del 9 de mayo. Moscú y La Habana fueron estrechos aliados durante tres décadas antes de la caída de la Unión Soviética, en 1991. Las relaciones fueron relanzadas a fines de los años 2000.

El pasado verano boreal, Putin anuló el 90% de la gigantesca deuda contraída por Cuba ante Moscú durante la época soviética, de unos 28.100 millones de euros (USD 31.000 millones). Ahora, Cuba solamente tiene que devolver 3.100 millones de euros en diez años, una suma que será posteriormente reinvertida por Rusia en la economía cubana.

‘Obtener más’ de Moscú. Para algunos observadores, este gesto de Moscú fue interpretado como una voluntad de frenar el reciente acercamiento entre La Habana y Washington, que culminó en diciembre pasado con el histórico anuncio del presidente Barack Obama de trabajar en favor de un levantamiento del embargo de Estados Unidos contra Cuba.

Otros, como Viktor Kremeniuk, del Instituto EEUU-Canadá de Moscú, ven en ello una táctica de La Habana para “obtener más” de Rusia.

“Estados Unidos y Rusia ya son adversarios por Ucrania, Georgia, Moldavia, Europa del Este…. y ahora Cuba. ¿Realmente necesitamos eso?” se interroga el experto. “Al forzar a Rusia a rivalizar con Estados Unidos, Cuba intenta obtener más de las dos potencias”, explica.

El fin del embargo económico y financiero de Washington “no amenaza las estrechas relaciones estratégicas” de Moscú con su antiguo aliado de la Guerra Fría, aseguró el ministro ruso de Exteriores Sergueï Lavrov, que viajó a Cuba a fines de marzo.

Según el diario ruso Komsomolskaïa Pravda, el presidente de la Duma, durante su viaje a La Habana, declaró a las autoridades locales que “saludaba” la “normalización de relaciones de Estados Unidos con Cuba”.

“Queremos creer en la sinceridad de las intenciones de Obama –prosiguió, sin embargo– pero no tenemos garantías de ello. Les pedimos que sean prudentes”, dijo Narishkin a los cubanos, según este diario ruso.

Rusia, aislada en el escenario internacional debido a la crisis ucraniana, intentará recabar apoyos en América Latina gracias a la gira sudamericana de Putin en julio, tras la de Lavrov en marzo.

Cuba ha apoyado, en efecto, a Moscú en su enfrentamiento con Washington, en especial sobre Ucrania: el líder cubano Fidel Castro acusó a la OTAN de promover una “guerra de exterminación” contra Rusia.

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