Agencias, abr 28 (SF).- Siete ciudadanos extranjeros y un indonesio que se enfrentaban a la pena capital en una prisión de la isla fueron ejecutados por un pelotón de fusilamiento.

A pesar de la indignación internacional y de las desesperadas peticiones de clemencia de los familiares, Yakarta ejecutó al grupo, entre los que están dos australianos, un brasileño, una filipina, cuatro nigerianos y un indonesio, todos condenados por tráfico de drogas.

La Unión Europea, Francia y Australia pidieron horas atrás que Indonesia cancele las ejecuciones al considerar que no era “demasiado tarde” para cambiar de opinión, en un comunicado común.

Una mujer filipina, Mary Jane Fiesta Veloso, también iba a ser fusilada pero en el último minuto se le concedió el perdón.
Para salvar su vida intercedió el presidente filipino, según le dijo un portavoz de la oficina del fiscal general a la BBC.

La solicitud se produjo después de que un individuo que supuestamente la engañó para que portara heroina a Indonesia se entregara a las autoridades de Filipinas, según el portavoz.

Un francés, condenado por narcotráfico, Serge Areski Atlaoui, también ha sido sentenciado a morir pero aún debe ser resuelto un recurso de apelación que presentó.

La legislación antidroga de ese país es una de las más severas del mundo y el presidente Joko Widodo, con potestad de acoger peticiones de clemencia, alega que la situación de emergencia frente al problema de las drogas requiere la pena capital para los condenados.

En una encuesta nacional publicada el pasado mes por Indo Barometer, el 84 por ciento de los encuestados apoyaban la pena de muerte para los traficantes de drogas, mientras que sólo un 12 por ciento estaba en contra. Muchos habitantes de Indonesia consideran a los traficantes de drogas como terroristas, asesinos o violadores.

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