Agencias, mar 28 (SF).- Montserrat Durán Queral aparece en el listado oficial de viajeros del siniestrado vuelo 4U9525, con el asiento 10B. Pero no se encontraba entre las 150 víctimas del trágico vuelo de Germanwings.

Una llamada de su jefe, pidiéndole que cancelara una reunión en Düsseldorf, el día del siniestro, e instándole a que la celebrara en Budapest, salvó la vida de Montserrat.

De 45 años, casada con Ellmer Marco, ambos de origen filipino aunque residentes en Barcelona desde hace 23 años, Montserrat tiene un hijo de 23 años y, como quien dice, ha vuelto nacer.

Trabaja en la multinacional Ecolab, dedicada a la fabricación de detergentes. Es jefa del departamento de atención al cliente.

El martes pasado tenía que viajar a Dusseldorf, como todas las semanas del año, pero un cambio de planes, algo rutinario, un simple desajuste en las agendas de la ajetreada vida de unos directivos de empresas multinacionales que se mueven por el mundo de avión en avión, como hace el común de los mortales lo hace en metro o en autobús para ir a trabajar todas las mañanas, marcará el resto de su existencia.

“La empresa también tiene sede en Budapest y eso salvó la vida de mi mujer, es una suerte increíble”, afirma su marido Ellmer, que trabaja como segundo de cocina en el Barceló Sants, en Barcelona.

“Cuando se enteró de lo que le pasó al avión que tenía que haber cogido y que coge todas las semanas tuvo un fuerte impacto”, relata su esposo.

“Se pasó el día llorando, diciendo que le podía haber pasado a ella, que podía estar en ese vuelo. No pudo ver ni la televisión. «Cuando hablé con ella, lo primero que me dijo es que ha vuelto a nacer”, afirmó.

El marido ya sabía que no viajaba en el vuelo siniestrado, pero no así algunos de sus compañeros de trabajo, que pensaban que había ido a Dusseldorf.

“Me llamaban por teléfono aterrados porque se esperaban lo peor”, describe. Montserrat volverá este viernes de Budapest y lo primero que hará cuando se junte con su marido y su hijo es “celebrar” -“siempre desde el respeto hacia las víctimas”, según Ellmer- la enorme suerte que han tenido. “La vida continúa, si te toca te toca”, remata.

«El paraíso me rescató»

Claudia Vásquez Alarcón también aparece en la fatídica lista. Ella pensaba que había anulado el vuelo pero no lo debió de hacer de manera correcta, porque su nombre aparece entre los pasajeros del vuelo de Germanwings.

En cualquier caso, unos días antes decidió no viajar a Colonia, desde Dusseldorf, a la feria de tecnología alimentaria, como sí hicieron algunas de las víctimas españoles y prefirió quedarse en Brasil, a donde había ido por negocios, descansando unos días más. Sin duda tomó la decisión más importante de su vida.

«La idea era volar a Barcelona y luego a Dusseldorf, pero pensé que quizá era demasiado viaje y decidí quedarme unos días más de descanso», relata desde Brasil, en Florianópolis, donde tiene una segunda residencia.

Chilena, residente en Barcelona, 39 años, casada con un inglés y madre de dos hijos (de 7 y 2 años), Vásquez muestra una «inmensa gratitud hacia esta tierra maravillosa (Brasil)» por hacerle cambiar de opinión en el último momento, lo que le salvó la vida. «El paraíso me rescató», asegura. «Ahora tengo mucha paz interior», dice. Claudia, propietaria de una empresa de marketing, Origenal Story, relacionada con el sector alimentario, quiso rendir un homenaje a los que iban a ser sus compañeros de vuelo.

Lo hizo en silencio, en la playa, escuchando el sonido de las olas y pensando mentalmente en cada una de las personas que perdió la vida. No es capaz de ponerse en su lugar, porque el «dolor es muy grande y el ‘shock’, increíble», pero cree que es necesario lanzar un mensaje de esperanza, que la vida sigue y hay que aprovecharla al máximo. «Las familias tienen que seguir adelante, vivir y luchar», asegura.

La tragedia aérea no ha cambiado su manera de ver la vida, sino que ha reforzado sus creencias. «La vida es lo más importante y los que tengan amor, que lo expresen, que no se corten, hay que disfrutar al máximo de la vida porque solo tenemos una», reflexiona. Hay que conseguir, añade, que el «arte de vivir haga que cada día sea especial».

Claudia, que no está siguiendo el día a día de la investigación sobre el siniestro, no quiere valorar las novedades que apuntan al copiloto como responsable de la tragedia. «Bastante fuerte ha sido todo como para opinar sobre las causas», concluye.

Vásquez compró su billete el 10 de febrero, tres días antes que Montserrat. Nunca olvidarán el vuelo que tenían que haber cogido y al que no embarcaron. Igual que David Martín Pérez y Mónika Strate, también en la lista, y ausentes del pasaje. Son las caras amables de la tragedia.

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