Advierten sobre daños físicos y psicológicos que sufrirían privados de libertad (VIDEO)

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Santo Domingo, (SF).- La entrada a un recinto carcelario, sea por reclusión preventiva o bajo sentencia, pone en marcha un proceso de adaptación al entorno penitenciario, que muchos autores sobre el tema llaman prisionización, e incluso se ha descrito como un proceso de duelo por la pérdida de la libertad.

Según especialistas dominicanos en salud mental, los apresados pueden enfrentar una sobrecarga emocional que facilitará la aparición de desajustes en su conducta, o incluso trastornos patológicos.

Indican que a nivel físico su organismo también se puede desajustar en este proceso de adaptación al encierro, desarrollando cardiopatías, insuficiencias urinarias, trastorno del sueño, depresión y ansiedad.

Asimismo advierten que si se trata de personas con nombres reconocidos o que no tenían por costumbre ser señalados por delinquir, el hecho de la reclusión podría afectar hasta la familia, que pudiera llegar a rechazar los apellidos.

Los especialistas coinciden en que, en sentido general, los daños podrían dividirse en tres:

– Biológico: cuando aumenta el instinto de violencia al no ser posible la huida y problemas sensoriales de visión, audición, gusto, olfato, etc.

– Psicológico: cuando hay pérdida de la autoestima, conformismo, indefensión y dependencia.

– Sociales: pueden acarrear el alejamiento familiar, laboral y el aprendizaje de normas de supervivencia extremas como mentir o propiciar dar pena.

Los expertos en conducta finalmente aseguraron que haría falta implementar en la República Dominicana un tipo de sistema de tránsito para los que permanecen en prisión preventiva y aún no han sido sentenciados, a fin de que el choque de estos a su nueva realidad no sea tan brusco y desate los males psicológicos y físicos antes mencionados.

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