Miami, jun 16 (SF).- El presidente de EE.UU., Donald Trump, anuncia el cambio de la política estadounidense respecto a Cuba. “Una Cuba libre es lo que vamos a conseguir pronto”, ha asegurado el mandatario.

La nueva línea política prevé mantener el embargo contra Cuba y prohibir los viajes particulares a la isla. La restricción no concierne a los cubano-estadounidenses, que podrán visitar a sus familias en Cuba, así como enviarles remesas.

El objetivo que persigue el Gobierno estadounidense es “que el régimen cubano se responsabilice por la opresión y los abusos de los derechos humanos ignorados bajo la política de Obama”, reza el comunicado oficial de la Casa Blanca.

“Prometí ser una voz contra la represión en nuestra región. Ser una voz para la libertad del pueblo cubano. Ustedes votaron por esa promesa y aquí estoy, como lo prometí”, dijo Trump y logró una gran ovación. El mandatario advirtió que las promesas llevan tiempo pero aseguró que EEUU va a denunciar todos los crímenes del régimen castrista.

“Para EEUU es mejor que haya libertad en nuestro continente, en Cuba o en Venezuela”, aseguró.

El presidente denunció que la isla está controlada por la “misma gente que mató a decenas de miles de sus ciudadanos”. Además, aseguró que el régimen cubano ha “sembrado el desastre en Venezuela”.

“Mi gobierno no se va a esconder ni excusar al régimen castrista. sabemos lo que pasa y recordamos lo que ha ocurrido”, agregó. Mientras, los presentes gritaban: Trump sí, Castro no”.

El republicano denunció el “pacto” del gobierno de Obama. Según el mandatario, EEUU no recibió nada como contrapartida. “Desde este momento cancelo el pacto del gobierno anterior con Cuba”, anunció.

Así, Trump puso un freno al acercamiento con Cuba, al restablecer restricciones a los viajes de turismo y vetar intercambios comerciales que beneficien a empresas ligadas a las fuerzas armadas cubanas.

Estas medidas afectan uno de los más notables legados políticos de su antecesor, Barack Obama, quien junto a Raúl Castro anunció en diciembre de 2014 el inicio de una nueva fase en la relación bilateral después de medio siglo de ruptura y desconfianza.

Desde ese histórico anuncio de 2014, los dos países restablecieron sus relaciones diplomáticas, y Washington avanzó en el progresivo desmonte de normas administrativas para permitir un incipiente flujo de intercambio comercial y abrió las puertas a que estadounidenses puedan ir de vacaciones a Cuba.

Desde Miami -donde vive la mayor comunidad cubana en territorio estadounidense- el mandatario confirmó lo que ya había sido filtrado por la Casa Blanca: el giro en la política hacia Cuba.

El republicano anunció también la prohibición de cualquier transacción financiera con el Grupo de Administración de Empresas (GAESA), un holding estatal que de acuerdo con Washington beneficia directamente a altos jefes de las Fuerzas Armadas.

Washington también restablecerá un grupo de 12 categorías en que los estadounidenses interesados en viajar a Cuba tendrán que justificar para poder recibir sus licencias de viaje, explicó el funcionario.

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