Washington, jun 1 (SF).- El presidente de EEUU, Donald Trump, confirmó hoy su decisión de sacar a su país del Acuerdo climático de París, tal y como prometió en campaña electoral y rompiendo el compromiso firmado por su antecesor, Barack Obama, con casi 200 países.

“Fui elegido para gobernar Pittsburgh”, una ciudad del cinturón industrial estadounidense, y “no París”, dijo Trump y logró los aplausos de los presentes. Con esa frase selló la salida de EE.UU. del Acuerdo de París.

“El cumplimiento de los términos del Acuerdo de París y las restricciones que se le imponen a EEUU pueden costarnos 2,7 millones de empleos”, afirmó Donald Trump, y agregó: “Para 2040, estos compromisos que nos impuso el gobierno anterior nos costarían que el cemento bajara 23%, el carbón 86% y el gas natural 31%”.

El mandatario afirmó que el acuerdo “bloquea el uso y desarrollo de carbón limpio en EEUU”. Y se quejó: “¿India y China pueden duplicar su producción de carbón, pero nosotros no?”.

Además, afirmó que luego de la salida, buscará un nuevo pacto. “Uno justo que no nos perjudique”, insistió. Asimismo, prometió que EEUU será “amigable con el medio ambiente”, pero no cerrará empresas.

El cumplimiento de los términos del Acuerdo de París y las restricciones que se le imponen a EE.UU. pueden costarnos 2,7 millones de empleos.

El presidente, durante su campaña, ya había prometido abandonar el pacto en nombre de la defensa del empleo en Estados Unidos. Pero numerosas voces en todo el mundo, incluso en los sectores empresarios o en la misma Administración estadounidense, le pidieron que reviera su posición, recordando la urgencia de actuar ante el calentamiento global.

El alcance de esta decisión irá, de hecho, más allá del tema climático, dará una indicación sobre el lugar que Estados Unidos, dirigido por Donald Trump, aspira a ocupar en la arena internacional en los próximos años.

 

El Acuerdo de París se firmó durante el mandato del ex presidente Barack Obama, quien definió ese pacto como “un punto de inflexión” y la “mejor oportunidad” para salvar el planeta.

El objetivo de Estados Unidos, fijado por la Administración de Barack Obama, era una reducción del 26% al 28% de las emisiones de gases con efecto invernadero para 2025, con relación a 2005.

El ex presidente demócrata, que hizo del clima una de las prioridades de sus dos mandatos, aludía regularmente a la “carrera contrarreloj” a la que la comunidad internacional se lanzó para intentar limitar los efectos más devastadores del cambio climático.

 

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