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Virginia, may 30 (SF).- El presidente Donald Trump expresó el lunes la “infinita” gratitud de la nación por el sacrificio máximo pagado por los estadounidenses en defensa de su país, y dedicó su primer discurso del Día de los Caídos como comandante en jefe a un secretario de gabinete y a otras dos familias que perdieron seres queridos.

Durante su participación en la sobria ceremonia anual en el Cementerio Nacional Arlington, Trump relató las historias del capitán Andrew D. Byers, miembro de las Fuerzas Especiales del Ejército de Estados Unidos y originario de Colorado Springs, así como de Christopher D. Horton, de la Guardia Nacional de Oklahoma, mientras lo observaban llorosos los padres de Byers y la conmovida viuda de Horton.

Trump señaló además de manera especial al secretario de Seguridad Nacional John Kelly, un general de cuatro estrellas retirado de la Infantería de Marina cuyo hijo, Robert, también un soldado de la Marina, murió cuando pasó sobre una mina terrestre cuando patrullaba en el sur de Afganistán en noviembre de 2010.

Trump dirigió su discurso a las familias de soldados caídos en el cumplimiento del deber: “Cada uno de ellos tenía su propio nombre, su propia historia, sus propios hermosos sueños. Pero todos ellos fueron ángeles enviados a nosotros por Dios y todos ellos comparten un título en común, y ese es el título de héroe, héroes reales”.

“Aunque ellos estuvieron aquí sólo un tiempo breve antes de que Dios los llamara a su casa, su legado permanecerá por siempre”, agregó Trump.

 

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