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Santo Domingo.- Dos de cada diez alumnos en el mundo sufren acoso y violencia escolar, según señala la UNESCO en un informe dado a conocer en enero de 2017. La República Dominicana no está exenta de esa realidad.

El estudio refiere que el hostigamiento verbal en aulas y patio de centros educativos es lo más típico, pero ha aumentado la violencia física.

El acoso escolar o bullying, según se le llama en inglés, es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado.

El psiquiatra Secundino Palacios indica que la repetición de modelos familiares y sociales violentos contribuiría a la actitud agresiva de niños, niñas o adolescentes debido al reducido patrón de afecto sienten estos infantes.

Señala el informe del Instituto Dominicano de Evaluación e Investigación de la Calidad Educativa del 2013 que el esparcir rumores y decir mentiras es el acoso más común en centros educativos del país y que un 69.1% de infantes reporta haber visto violencia entre estudiantes.

El caso más reciente de violencia escolar que trascendió a través de las redes sociales fue el de un joven de 18 años que agredió a una compañera de clases en un liceo en Bayaguana, provincia Monte Plata.

Los especialistas aseguran que se siguieron las directrices establecidas, aunque rechazan la idea de que haya sido enviado a cumplir un mes de reclusión en un centro penal del país, como medida de coerción.

Palacios advierte que tanto la familia del agresor como la de la adolescente víctima deben recibir atención psicológica inmediata.

Expertos en conducta dicen que los padres deben tener presente la forma, alta o baja, discriminante o no, en que sus hijos se refieren a otros, los niveles de ansiedad, trastorno de sueño, baja autoestima, la sensación de rechazo que puedan tener sus descendientes, para que acudan a un especialista lo antes posible.

Al mismo tiempo coinciden en que una educación en valores, comenzada desde el hogar, un tiempo para el esparcimiento sano y el juego, así como una adecuada comunicación entre niños, niñas y adolescentes con sus padres y tutores, reforzará su crecimiento emocional y autoestima y evitará que sean víctima de algún tipo de violencia.

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