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Santo Domingo, may 9 (SF).- El Instituto Nacional de Protección de los Derechos del Consumidor (Pro Consumidor) gestionará sanciones para los importadores de leche y suplidores que continúen vendiendo el derivado lácteo que se comercializa al detalle como leche.Anina del Castillo dijo que se busca tipificar como un delito de fraude, adulteración y falsificación la venta del producto por afectación del mercado y atentado a la salud, el cual conllevaría multas de hasta 500 salarios mínimos a los colmados en donde se expenda el polvo que originalmente utiliza la industria para elaborar preparados lácteos.

La funcionaria manifestó que en el caso de los importadores que coloquen el producto en los establecimientos se tramitará la cancelación de los permisos de importación.

En una reunión celebrada en la sede de la Asociación de Industriales de la República Dominicana (AIRD), con la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), el Patronato de Ganaderos y representantes del Ministerio de Industria y Comercio, Del Castillo, dijo que en los últimos meses se han decomisado alrededor de 10 mil libras de leche, durante las inspecciones en el mercado.

De su lado, el presidente de la Asociación Dominicana de Productores de Leche (Aproleche), Eric Rivero, insistió en no sólo detener el “cuchareo” o detalle del derivado lácteo, sino también actuar contra quienes la colocan en el mercado para evitar que la responsabilidad recaiga únicamente sobre Pro Consumidor y los colmaderos.

Rivero recordó que este es un problema que se ha venido denunciando desde hace una década y que podría resolverse simplemente con la aplicación de la Ley del Conaleche y la regulación de las importaciones desde el origen.

Agregó que los ganaderos criollos producen cerca del 70% de la leche que se consume en el país, con las condiciones de ser autosuficientes. “Hay que parar el cuchareo. Es un atentado a la salud pública. El mercado de las importaciones se ha relajado”, afirmó.
Mientras que el representante de la AIRD, Julio Brache, aclaró que la industria láctea no está en contra de la importación, sino contra el destino final que se le está dando al producto, el que asegura no sólo afecta la salud, sino que constituye una competencia desleal que atenta contra la producción local.

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