Cortesía: AP

Moscú, dic 27 (SF).- La búsqueda de los restos del avión ruso que se estrelló el domingo en el Mar Negro permitió encontrar el martes la principal caja negra del aparato, un elemento esencial para determinar las causas del siniestro.

El Tupolev Tu-154 se estrelló justo después de despegar de la estación balnearia de Sochi (sur) cuando viajaba rumbo a Siria con 92 personas a bordo, entre ellas más de 60 miembros del Coro del Ejército Rojo. 

Las autoridades rusas parecen haber descartado la hipótesis de un atentado y privilegian la de un accidente causado por un error humano o un fallo técnico.

La labor del equipo de búsqueda, unas 3.500 personas que trabajan día y noche en la zona de la catástrofe, ya había permitido encontrar varios pedazos del avión, pero el hallazgo de la caja negra es una etapa primordial para entender lo ocurrido. 

“La principal caja negra fue encontrada a las 5H42 hora local en Moscú (21H42, en el Perú) a 1.600 metros de la costa, a una profundidad de 17 metros”, precisó el ministerio ruso de Defensa, citado por agencias locales.

El registrador de vuelo será trasladado a la región moscovita para ser analizado por especialistas, según las mismas fuentes.

Según una fuente citada por la agencia Interfax, la caja negra encontrada, “en buen estado”, es la que guarda los parámetros técnicos del vuelo y no las conversaciones en cabina. 

Los investigadores seguían buscando este martes otra caja negra, así como los cuerpos de las personas que viajaban a bordo.

“Hasta el momento, se han encontrado 12 cuerpos y 156 fragmentos de cuerpos”, indicó el ministerio de Defensa.

El Tupolev siniestrado, que volaba desde hacía 33 años y había sido revisado en septiembre, desapareció de los radares el domingo a las 02H27 GMT tras despegar de Sochi, a orillas del mar Negro. Se dirigía a la base aérea rusa de Hmeimim, cerca de Latakia, en el noroeste de Siria.

Esta catástrofe causó una gran conmoción en Rusia, ya que en el avión viajaban 64 miembros del Coro del Ejército Rojo, un símbolo del país conocido por sus giras triunfales en todo el mundo.

Los músicos iban a celebrar la Nochevieja con los soldados rusos desplegados en Siria, donde Moscú apoya al régimen de Bashar al Asad frente a los rebeldes desde septiembre de 2015. 

En el aparato también viajaban nueve periodistas de la televisión rusa, dos altos cargos civiles y la responsable de una organización caritativa muy conocida en Rusia, Elizavéta Glinka.

Esta última, conocida como “doctora Liza”, llevaba medicamentos para el hospital universitario de Latakia.

La ayuda médica ha sido entregada en la base de Hmeimim, indicó este martes el ministro de Defensa ruso Serguei Shoigu, que prometió reconstituir el Coro del Ejército Rojo. Este perdió a cerca de un tercio de sus miembros en el siniestro, entre ellos su director. 

“Se hará todo lo posible por encontrar los cuerpos de las víctimas fallecidas y determinar las causas de esta terrible tragedia”, declaró el ministro.

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