Agencias, dic 19 (SF).- Una de las bellezas más legendarias de Hollywood, Zsa Zsa Gabor murió, anoche, a los 99 años en su residencia de Bel Air, en Los Angeles. La actriz falleció a causa de un paro cardíaco rodeada de los suyos y junto a su último y noveno marido, Frederic von Anhalt.

Gabor se encontraba postrada en cama luego de que en 2010 se rompiera la cadera al caerse de la cama. Si bien en su momento la operaron, la recuperación fue dificultosa. Meses después sufrió otra recaída cuando su pierna derecha se infectó y los cirujanos tuvieron que amputarla por encima de la rodilla. Así, en la última década Zsa Zsa apenas salió de su mansión del acaudalado barrio de Bel Air.

El príncipe von Anhalt dijo conmovido a la AFP que Zsa Zsa Gabor falleció en su domicilio rodeada de su familia y amigos. “Todo el mundo estaba allí. No murió sola”, comentó.

La pareja se casó en 1986, y fue de hecho el matrimonio más largo en la vida de la actriz.

Gabor era una voluptuosa ex reina de belleza húngara (1936) con inclinación por los vestidos que resaltaban sus curvas.

Su currículum incluye una larga lista de papeles como protagonista en películas como “Moulin Rouge”, de John Huston, en 1952, y “Sed de mal”, de Orson Welles, en 1958.

Pero su fama derivó sobre todo de sus entuertos judiciales, su estilo glamoroso y sus nueve matrimonios.

En 1947 tuvo una hija, Francesca Hilton, con su segundo esposo, el magnate hotelero Conrad Hilton.

En 1989 ocupó las primeras planas tras haber agredido a un policía en Berverly Hills que la había multado, y debió pasar tres días en la cárcel.

Su afición por llamar “darling” (querido o querida) a las personas con las que se encontraba, o “dahlink”, tal cual ella lo pronunciaba en su muy parodiado acento húngaro, se convirtió en una suerte de seña de identidad.

“Yo llamo a todos ‘dahlink’ porque no recuerdo sus nombres”, dijo en cierta ocasión.

En su autobiografía de 1993 “Una vida no es suficiente”, confesó que perdió su virginidad a la edad de 15 años con Kemal Ataturk, el fundador de la Turquía moderna. “El resto de mi vida busqué otros dioses para eclipsarlo”, escribió.

Entre los hombres a los que conquistó figuraron Sean Connery y Frank Sinatra. Rechazó además los avances de John Kennedy, Elvis Presley, John Huston o Henry Fonda, según apuntó en su autobiografía.

Su estado de salud se había deteriorado a comienzos de los años 2000. En 2002, un accidente automovilístico la dejó semiparalizada y en silla de ruedas. Tres años después debió ser amputada de parte de una pierna tras sufrir un accidente cardiovascular.

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