Berlín, dic 16 (SF).- La Fiscalía Federal alemana ha tomado las riendas del caso del niño germano-iraquí de 12 años detenido por intentar, entre otros, atentar el mercadillo de Navidad en Ludwigshafen, ciudad en la que nació, se radicalizó y desde donde ya el pasado verano pensaba viajar a Siria para unirse al autodenominado Estado Islámico (IS por sus siglas en inglés).

El portavoz de la Fiscalía federal en Karlsruhe, Stefan Biehl, se limitó a confirmar el inicio de las pesquisas, lo que ya implica que se trata de un delito grave por la fiscalía que lo asume, pero evitó dar más detalles sobre el caso.

El presunto delito que se investiga es el de la preparación de un ataque violento grave contra la seguridad del Estado.

En tanto, el máximo responsable de la Fiscalía de Frankenthal, Hubert Ströber, señaló que el menor es nacido en esa misma ciudad, donde residía en el momento de los hechos que se están investigando.

Agregó que tanto la Fiscalía federal como la oficina de protección de menores fueron informados acerca del entorno del niño.

La propia Fiscalía federal prescindió de una investigación contra el menor, que no ha alcanzado todavía la edad de responsabilidad penal.

Un portavoz del ministerio de Justicia precisó que aunque una persona no haya alcanzado la edad de responsabilidad penal, eso no significa que “no exista culpabilidad” ni sanción posible.

El menor, con la autorización de sus padres, ha sido entregado a los servicios sociales, según las autoridades de Ludwigshafen.

Según el “Focus”, los hechos que se investigan tuvieron lugar el pasado 26 de noviembre, el sábado del primer fin de semana de adviento, cuando abren por primera vez los mercadillos navideños y la afluencia de público es grande.

El menor depositó aparentemente el artefacto, un bote de cristal con una mezcla “altamente explosiva”, en el mercadillo, pero éste no explotó.

El 5 de diciembre, el joven trató de volver a colocar el explosivo entre unos arbustos junto a un centro comercial próximo al ayuntamiento de Ludwigshafen, esta vez dentro de una mochila con clavos, pero entonces un viandante vio algo sospechoso y alertó a la policía.

La policía informó del hallazgo de este explosivo el 5 de diciembre, que obligó a cerrar la zona temporalmente, y ya apuntó que un menor podría estar involucrado.

Entonces, las fuerzas de seguridad apuntaron que la sustancia explosiva era una mezcla del contenido de fuegos artificiales y bengalas y que, pese a que podía arder fácilmente, no podía explotar.

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