Ciudad del Vaticano, dic 9 (SF).- El Vaticano emitió la renovación del decreto que prohíbe a las personas homosexuales convertirse en sacerdotes.

En el nuevo documento que establece las reglas que regirán al clérigo se asegura que la Iglesia Católica “respeta profundamente” a todas las personas, pero que ninguna con tendencias homosexuales o que apoye “la cultura” LGBT, puede acceder al sacerdocio, haciendo hincapié en la obligación de abstinencia sexual.

La publicación de más de cien páginas, actualiza un decreto creado hace 30 años y cuenta con la aprobación del Papa Francisco.

“La Iglesia, aunque respetando profundamente a las personas interesadas, no puede admitir a un seminario o en las órdenes sagradas a aquellos que practican la homosexualidad, presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas o apoyan lo que se llama la cultura gay”, establece el documento publicado por el Osservatore Romano, y que consigna el diario británico Daily Mail.

A lo anterior, el documento incluye una excepción para las “tendencias homosexuales que sean únicamente la expresión de un problema transitorio como, por ejemplo, el de una adolescencia todavía no terminada”.

La Santa Sede también asegura que “sería gravemente imprudente admitir al sacramento de la orden a un seminarista que no haya alcanzado una afectividad madura, serena y libre, casta y fiel al celibato”.

Esta no es la primera renovación del reglamento que realiza la iglesia. La no admisión de personas que presenten tendencias homosexuales fue especificada por el Vaticano también en 2005.

Además de la temática de la homosexualidad, el reglamento habla sobre numerosos temas como por ejemplo el uso de las redes sociales por parte del sacerdocio.

“Es necesario observar la prudencia que se impone en cuanto a los riesgos inevitables de la frecuentación del mundo digital, incluyendo las diferentes formas de dependencia que se puedan tratar por medios espirituales y psicológicos adecuados”, estipula.

Aunque de todas formas, enfatiza que “será oportuno que las redes sociales formen parte de la vida cotidiana del seminario”, pues conviene aprovechar “las posibilidades de las nuevas relaciones interpersonales, de encuentro con los demás, de confrontación con el prójimo y de testimonio de la fe”.

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